En una noche con amigas pasamos el rato con música, juegos, prendas, risas, charlas, y demás cosas. Comimos cosas dulces, saladas y totalmente chatarras. Nos sacamos hasta fotos graciosas y todo lo que sucedía era diversión. Después de las locuras y las cosas raras pasaron las horas, decidimos mirar las películas de terror que alquilamos, en el segundo piso y disfrutar lo que quedaba de la madrugada más tranquilas, bueno, si es que se podía decir eso, ya que iban a asustarse mucho y yo asustarlas aún mejor.
Cuando nos acomodamos en los colchones, yo quería, aunque sea, recostarme a su lado y sentir el aroma de su cabello, su piel y el perfume de su ropa. Mirar sus ojos color miel a través de sus anteojos. Pero una amiga me pidió que me acostara con ella, y lo hice. Se acomodó y apoyé mi cabeza en su pecho, esperando a que comenzara la primer historia de terror, no más yo sólo podía concentrar mi vista en ella, al otro lado del cuarto sin sospechar nada o eso es lo que quería creer.
Todas mirábamos la televisión, algunas gritaban y otras nos reíamos a carcajadas, estaban casi todas muy asustadas menos ella, otra chica y yo. Hasta que se escuchó un ruido de algo golpeando bruscamente una puerta. Primero pensamos que venía de la película, pero no, ya que se volvió a escuchar claramente por segunda vez y decidieron ver qué era. Ella dijo con un poco de temor pero sin dejar su valentía:
- Voy a revisar abajo. ¿Alguien me acompaña? Por favor...
- Hubo un silencio muy corto- Yo voy.-Dije confiada.
- Gracias.-Respiró unos segundos y añadió:- ¿Vamos?
- Sí, vamos.
Ella bajó primero las escaleras sin miedo alguno, yo le seguía el paso detrás, reviso la puerta delantera, yo la trasera, siguió por la cocina mientras me encargaba de revisaba el baño, pero tampoco nada, regresamos a la entrada, decidimos cerrar bien las ventanas y apagar las luces para que no se vieran las cosas de adentro del departamento. Antes de apagar la luz dijo:
- Me da miedo apagarlas. Va a quedar todo oscuro.
- Pero no vas a estar sola, estás conmigo.
- Sí, ya lo sé, pero todavía me da un poco de miedo la oscuridad
- Hagamos una cosa.
- ¿Qué?
- Cerra los ojos y solamente confía en mí.
- Eso me va a dar más miedo, no ver.
- No, es mejor, créeme e inténtalo.
- ¿Segura?-Rió nerviosa.
- Muy, confía.
Y logré que cerrara sus preciosos ojos claros, tomé una de sus manos para brindarle seguridad y con la otra apagué las luces. Ya estaba todo negro y le susurré:
- ¿Tenes miedo?
- No.-Dijo suave y relajada
- Abrí los ojos.
Al abrirlos sonrió y pregunté:
- ¿Ves la diferencia?
- Es verdad, no la hay. Gracias.
Inesperadamente algo cayó en la parte trasera de la casa, sujetó mi mano con más fuerza aún y se encogió de hombros volviendo a cerrar sus ojos. Le dije que sólo fueron los vecinos, se escuchaba sus voces y la charla que mantenían. Luego el ruido de una puerta cerrarse y un silencio dudoso.
Asustada dijo:- No quiero abrir los ojos.
- Entonces no necesitaras ésto.-Y deslicé sus anteojos por su nariz, quitandoselos y se los coloqué en el cuello de su camiseta. Su mano comenzó a dar más calor y creo que se imaginó lo que yo deseaba.
- Yo no soy...
-La interrumpí:- No hace falta ser algo para querer o amar a alguien, sólo disfrutar el sentimiento.
- Lo hago, pero tengo un poco de vergüenza.
- Ya no lo tendrás.
Acaricié su tierno rostro, tomó mi mano que posaba en su mejilla y suspiró. Me acerqué a ella, retrocedió despacio unos pocos pasos hasta que tocó, a pocos centímetros, la pared.
Su respiración era agitada, la mía calmada, incliné mi cabeza hacia abajo y un poco a la derecha haciendo que su aire explotara con el mío. De pronto ninguna respiró y ella apretó mi mano que sostenía su rostro. Su nariz tocó la mía y sin darme cuenta, me besó. Su labio atrapó con suavidad al mío y sentí que a la vez que volaba, hacía confusión en su mente y corazón. Me sentía un poco mal por eso, aunque de todos modos ambas lo estábamos disfrutando.
Los segundos que pasaron nuestros labios unidos fue una sensación muy nueva e inocente para las dos, más que nada para ella. Así que decidí liberar nuestras bocas y ver que sucedería luego.
Me miró de manera dulce pero a su vez temerosa y luego de compartir tres segundos el silencio, me abrazó con fuerza y dijo:
- Te quiero, pero... no digas nada.
- No lo haré, sólo será un secreto entre vos y yo.
- Gracias.-Dejó de rodearme con sus brazos y me volvió a besar de esa manera tan tierna que tiene su persona. Sonrió en la mitad del beso y volvió de hablar:- Besas muy lindo... Y tus labios son suaves.
- Los tuyos más.-Respondí e indagué coqueta:- ¿Pensaste eso aquella vez que te besé sin querer?
- Sí-dijo riendo un poco y añadió:- Se ve que de todos modos ibas a ser mi primer beso.
Ahora yo fui quién la besó con una sonrisa. Pocos segundos después escuchamos que bajaban las escaleras algunas de las chicas y nos separamos para nada disimuladas. Sólo nos miraron con caras de culpa y rieron. Nos dijeron que se habían preocupado y vinieron a ver qué sucedió. Así que hicimos como que no había sucedido nada y volvimos a ver la película.
Pasó la noche, la luna se escondió y saliendo el sol se volvió día terminando con todo. Desde aquél día no la volví a besar, y cuando la veo me resisto besarla en público. De todas maneras, fue lindo compartir aunque sea un momento con ella, un recuerdo más y una sonrisa pícara.
Aunque no es mucho, es algo y así debe ser con todo. O eso creo.~♥
lunes, 24 de diciembre de 2012
viernes, 21 de diciembre de 2012
Lluvia cálida, besos puros.~♥
Hace mucho que no la veía y la extrañaba, sí que realmente lo hice. Hubo semanas sin verla, sin saber nada de ella, pero al fin pude pasar una noche en su compañía. No hablamos mucho ni poco, a pesar de las dos semanas y medias que habían transcurrido, o más. Al vernos no nos besamos, a decir verdad, parecía que había dejado de ser costumbre, menos los abrazos. De todas formas quería besarla, y ése día no fue la excepción. Por más que deseara hacerlo, no lo hice, ya que no sabía si ella lo deseaba también, como antes. Esperé algún tipo de señal u oportunidad para besarla.
Volviendo de un corto viaje, iba recostada en su pecho a la vez que sus brazos me rodeaban con cariño. Su mejilla reposaba en mi cabello, mis manos acariciaban su cintura y comenzó a besar delicadamente mi frente, se volvió a apoyar en mi cabeza unos segundos y de nuevo besó mi frente. Estaba esperando que lo hiciera y con esa escusa darle un beso.
La miré y acarició mi nariz con la suya mientras cada vez más cerca se encontraban nuestras bocas.
Se rozaron dos veces, a la tercera apretamos nuestros labios suavemente y al fin nos besamos.
Sonrió, yo imité su linda acción, volví a como estaba anteriormente y cerré mis ojos esperando que terminara el viaje.
En el poco transcurso iba pensando todo lo que vivimos, todos los momentos; lindos, difíciles, vergonzosos, malos, raros, graciosos y hasta las anécdotas más tontas.
Pero todos especiales, por ser con ella y por ser ella quien lo compartió junto a mí.
Sin haberme percatado, ya nos encontrábamos en su casa.
Me senté en el sillón, ella hizo algunas cosas y yo la observaba pasear de un lado al otro. Me miro y comentó:
- Voy a bañarme.
- Bueno.-Respondí sin problema alguno.
Entró al baño y yo esperé sentada, mirando la puerta con curiosidad. Busqué mi mochila, saqué mi cuaderno y comencé a escribir todo lo anterior a estos dos últimos renglones. Hasta que un leve golpe en la puerta del baño me sacó de la hoja y miré en dirección al sonido, además de aquél ruido se oía el agua de la ducha caer en la bañera, pero era obvio que aún no había entrado bajo aquella lluvia tibia. Y no sé por qué, ni cómo, ni cuándo y ni nada, pero tuve la incontrolable sensación de deseo de entrar a dicho cuarto y hacer lo que, varias veces, rechacé y nunca hice por timidez. Dejé mi cuaderno y mi lapicera a un lado en el sofá y sin pensar las consecuencias entré al baño.
Agarré el picaporte, lo giré y entré a la habitación encontrándome con ella, descalza, que estaba a punto de sacarse el suéter, cerré la puerta, me miró sorprendida y yo me encontraba más que roja. Me acerqué a paso lento y tomé sus manos que sostenían la prenda y la deslicé hacia arriba, quitandosela por completo, quedando en musculosa. La sostuve por la cadera, la apegué a mi cuerpo y me agarró por la cintura haciendo que un fuerte calor golpeara mi cuerpo.
Me contempló, sonrió de la manera más tierna que jamás la había visto sonreír, y sentí que mi corazón sacudía mi pecho con ímpetu. Mis ojos sintieron lagrimas, pero no fueron derramadas.
Ella lo noto y me abrazó con fuerza, correspondí al abrazo con mucho cariño.
Dejó de abrazarme fuerte, puso sus brazos al rededor de mi cuello y me dijo:
- Pensé que no cruzarías más esa entrada.
- No iba a hacerlo, pero escuché un ruido y sentí una extraña necesidad de entrar.
- De seguro fue cuando me apoyé en la puerta, resignada de que no pasarías.
- Debió ser, me dio curiosidad y aquí estoy.-Sonreí.
Me beso la mejilla, luego comenzó a bajar por mi cuello y a quitarme mi camisa haciéndola a un lado de los hombros, desabrochaba los botones mientras me provocaba cosquillas con su boca, solamente podía apretar su cadera con mis manos y cerrar los ojos para sentir sus labios tocar mi piel. La camisa cayó al suelo, ahora soy yo quien le quité su musculosa sin pensar en nada más. Tiré su ropa a un lado del suelo y volví a juntar nuestros rostros. Sentí que desprendía mi corpiño e hice lo mismo con ella aún mientras nuestras lenguas bailaban y nuestros dientes mordían nuestras bocas.
Ambos sostenes ya estaban en el piso, ella no dejaba de sujetarme por la espalda y una de sus manos agarraban con fuerza mi cabello corto a pegándome totalmente a su pecho, la arrimé contra el lavamanos. Entretanto que las mías la cargaron por la cintura provocando que se sentara en la mesada del baño. Ni por un segundo íbamos a detenernos, era como nunca nos habíamos besado, la adrenalina corría por nuestras venas y cada segundo era más emocionante.
Le quite la parte de abajo de forma sencilla y provocativa, dejándole únicamente la ropa interior. Inesperadamente su mano hábil procedió a escurrirse por mi torso, paseando por mi abdomen y logrando atrapar el botón de mi pantalón, así desprenderlo y terminar por bajar el cierre.
Jaló mi jean así abajo, yo me quieté las zapatillas y por último el vaquero ya se encontraba en alguna parte del cuarto. La ropa estaba esparcida por toda la habitación sin orden alguno, ambas sólo teníamos la parte de abajo y nada más.
Se bajó de la mesada empujándome contra la pared, me tomó por el cabello y me llevó hacia la bañera, torpe pero sensualmente. El agua seguía fluyendo de la regadera, estaba tibia, ni fría ni caliente y así sentir que era una lluvia cálida y perfecta. Tan perfecta como los besos que estábamos compartiendo, puros, sencillos, con pasión, lujuria, amor, cariño y afecto. Al entrar, la tina estaba casi a tope de rebalsar, pero no lo hizo y seguimos con la acción corporal de todos modos.
Todo lo que sucedió después de eso, no lo puedo expresar, sólo lo pude sentir y lo único que puedo, nada más, decirles es que llegué al éxtasis. Si derramé lagrimas en aquélla situación no sabría decirles, todo se mezclaba, el agua con el sudor, los roces y el amor. El sonido de las gotas al caer, con el chapoteo y los suspiros constantes.
Esa misma noche, dormimos en la misma cama, ambas dos, tan satisfechas, llenas y totalmente completas.
Fui feliz, amé, y no sólo ésa vez, hacer el amor con ella, y solamente con ella.~♥

(Debo aclarar al republicar esta entrada, que esto solo pasó hasta que llegamos a su casa, nada más, como muchas de mis historias eran solo eso; cuentos. No puedo creer cuánto drama generaban a veces.)
Volviendo de un corto viaje, iba recostada en su pecho a la vez que sus brazos me rodeaban con cariño. Su mejilla reposaba en mi cabello, mis manos acariciaban su cintura y comenzó a besar delicadamente mi frente, se volvió a apoyar en mi cabeza unos segundos y de nuevo besó mi frente. Estaba esperando que lo hiciera y con esa escusa darle un beso.
La miré y acarició mi nariz con la suya mientras cada vez más cerca se encontraban nuestras bocas.
Se rozaron dos veces, a la tercera apretamos nuestros labios suavemente y al fin nos besamos.
Sonrió, yo imité su linda acción, volví a como estaba anteriormente y cerré mis ojos esperando que terminara el viaje.
En el poco transcurso iba pensando todo lo que vivimos, todos los momentos; lindos, difíciles, vergonzosos, malos, raros, graciosos y hasta las anécdotas más tontas.
Pero todos especiales, por ser con ella y por ser ella quien lo compartió junto a mí.
Sin haberme percatado, ya nos encontrábamos en su casa.
Me senté en el sillón, ella hizo algunas cosas y yo la observaba pasear de un lado al otro. Me miro y comentó:
- Voy a bañarme.
- Bueno.-Respondí sin problema alguno.
Entró al baño y yo esperé sentada, mirando la puerta con curiosidad. Busqué mi mochila, saqué mi cuaderno y comencé a escribir todo lo anterior a estos dos últimos renglones. Hasta que un leve golpe en la puerta del baño me sacó de la hoja y miré en dirección al sonido, además de aquél ruido se oía el agua de la ducha caer en la bañera, pero era obvio que aún no había entrado bajo aquella lluvia tibia. Y no sé por qué, ni cómo, ni cuándo y ni nada, pero tuve la incontrolable sensación de deseo de entrar a dicho cuarto y hacer lo que, varias veces, rechacé y nunca hice por timidez. Dejé mi cuaderno y mi lapicera a un lado en el sofá y sin pensar las consecuencias entré al baño.
Agarré el picaporte, lo giré y entré a la habitación encontrándome con ella, descalza, que estaba a punto de sacarse el suéter, cerré la puerta, me miró sorprendida y yo me encontraba más que roja. Me acerqué a paso lento y tomé sus manos que sostenían la prenda y la deslicé hacia arriba, quitandosela por completo, quedando en musculosa. La sostuve por la cadera, la apegué a mi cuerpo y me agarró por la cintura haciendo que un fuerte calor golpeara mi cuerpo.
Me contempló, sonrió de la manera más tierna que jamás la había visto sonreír, y sentí que mi corazón sacudía mi pecho con ímpetu. Mis ojos sintieron lagrimas, pero no fueron derramadas.
Ella lo noto y me abrazó con fuerza, correspondí al abrazo con mucho cariño.
Dejó de abrazarme fuerte, puso sus brazos al rededor de mi cuello y me dijo:
- Pensé que no cruzarías más esa entrada.
- No iba a hacerlo, pero escuché un ruido y sentí una extraña necesidad de entrar.
- De seguro fue cuando me apoyé en la puerta, resignada de que no pasarías.
- Debió ser, me dio curiosidad y aquí estoy.-Sonreí.
Me beso la mejilla, luego comenzó a bajar por mi cuello y a quitarme mi camisa haciéndola a un lado de los hombros, desabrochaba los botones mientras me provocaba cosquillas con su boca, solamente podía apretar su cadera con mis manos y cerrar los ojos para sentir sus labios tocar mi piel. La camisa cayó al suelo, ahora soy yo quien le quité su musculosa sin pensar en nada más. Tiré su ropa a un lado del suelo y volví a juntar nuestros rostros. Sentí que desprendía mi corpiño e hice lo mismo con ella aún mientras nuestras lenguas bailaban y nuestros dientes mordían nuestras bocas.
Ambos sostenes ya estaban en el piso, ella no dejaba de sujetarme por la espalda y una de sus manos agarraban con fuerza mi cabello corto a pegándome totalmente a su pecho, la arrimé contra el lavamanos. Entretanto que las mías la cargaron por la cintura provocando que se sentara en la mesada del baño. Ni por un segundo íbamos a detenernos, era como nunca nos habíamos besado, la adrenalina corría por nuestras venas y cada segundo era más emocionante.
Le quite la parte de abajo de forma sencilla y provocativa, dejándole únicamente la ropa interior. Inesperadamente su mano hábil procedió a escurrirse por mi torso, paseando por mi abdomen y logrando atrapar el botón de mi pantalón, así desprenderlo y terminar por bajar el cierre.
Jaló mi jean así abajo, yo me quieté las zapatillas y por último el vaquero ya se encontraba en alguna parte del cuarto. La ropa estaba esparcida por toda la habitación sin orden alguno, ambas sólo teníamos la parte de abajo y nada más.
Se bajó de la mesada empujándome contra la pared, me tomó por el cabello y me llevó hacia la bañera, torpe pero sensualmente. El agua seguía fluyendo de la regadera, estaba tibia, ni fría ni caliente y así sentir que era una lluvia cálida y perfecta. Tan perfecta como los besos que estábamos compartiendo, puros, sencillos, con pasión, lujuria, amor, cariño y afecto. Al entrar, la tina estaba casi a tope de rebalsar, pero no lo hizo y seguimos con la acción corporal de todos modos.
Todo lo que sucedió después de eso, no lo puedo expresar, sólo lo pude sentir y lo único que puedo, nada más, decirles es que llegué al éxtasis. Si derramé lagrimas en aquélla situación no sabría decirles, todo se mezclaba, el agua con el sudor, los roces y el amor. El sonido de las gotas al caer, con el chapoteo y los suspiros constantes.
Esa misma noche, dormimos en la misma cama, ambas dos, tan satisfechas, llenas y totalmente completas.
Fui feliz, amé, y no sólo ésa vez, hacer el amor con ella, y solamente con ella.~♥

(Debo aclarar al republicar esta entrada, que esto solo pasó hasta que llegamos a su casa, nada más, como muchas de mis historias eran solo eso; cuentos. No puedo creer cuánto drama generaban a veces.)
viernes, 7 de diciembre de 2012
Spectrum.~♥
I love it.
Enjoy.~
Traducción:
Respirandoté, cuando te quiero fuera de mí
Encontrando nuestra verdad en una esperanza dudosa
Recostados dentro de nuestro silencioso drama
Cargando tu corazón como un sueño robado
Abriendo cielos con tus llaves rotas
Nadie nos cegara nunca más
Correremos donde las luces no nos persigan
Nos esconderemos donde el amor pueda salvarnos
Nunca te dejare ir
Correremos donde las luces no nos persigan
Nos esconderemos donde el amor pueda salvarnos
Nunca te dejare ir
Encontrando nuestra verdad en una esperanza dudosa
Recostados dentro de nuestro silencioso drama
Cargando tu corazón como un sueño robado
Abriendo cielos con tus llaves rotas
Nadie nos cegara nunca más
Correremos donde las luces no nos persigan
Nos esconderemos donde el amor pueda salvarnos
Nunca te dejare ir
Correremos donde las luces no nos persigan
Nos esconderemos donde el amor pueda salvarnos
Nunca te dejare ir
Respirandoté, cuando te quiero fuera de mí
Encontrando nuestra verdad en una esperanza dudosa
Recostados dentro de nuestro silencioso drama
Respirandoté, cuando te quiero fuera de mí
Encontrando nuestra verdad en una esperanza dudosa
Recostados dentro de nuestro silencioso drama
Cargando tu corazón como un sueño robado
Abriendo cielos con tus llaves rotas
Nadie nos cegara nunca más
Correremos donde las luces no nos persigan
Nos esconderemos donde el amor pueda salvarnos
Nunca te dejare ir
Correremos donde las luces no nos persigan
Nos esconderemos donde el amor pueda salvarnos
Nunca te dejare ir
Correremos donde las luces no nos persigan
Nos esconderemos donde el amor pueda salvarnos
Nunca te dejare ir
Respirandoté, cuando te quiero fuera de mí
Encontrando nuestra verdad en una esperanza dudosa
Recostados dentro de nuestro silencioso drama.~
Encontrando nuestra verdad en una esperanza dudosa
Recostados dentro de nuestro silencioso drama.~
Just love.~♥
jueves, 6 de diciembre de 2012
Ojalá nunca terminara.~♥
La luz clara del sol entraba por la ventana, iluminando gran parte de la habitación y también mi cara, haciendo que me despierte. Miré mi pecho y ahí estaba ella durmiendo, besé su cabeza mientras acariciaba su mejilla y logré que se despertara. Volteó a verme.
- Amo ver tu cabello despeinado por la mañana.- Decía mientras alborotaba más mi pelo.
- Yo amo despertar a tu lado.
- Yo te amo a vos.-Y me besó.
Sus labios tan tiernos y cálidos apretaban de manera dulce a los míos. Tras cada beso, terminábamos con sonrisas.
- No debería de hacer falta que yo también lo diga. Es obvio que te amo.- Respondí con tranquilidad.
- Si deberías, porque me hace bien escucharlo.
- Entonces, en eses caso, lo diré más seguido. En cada ocasión que lo sienta, lo diré.
Se puso junto a mí y besó mi nariz, luego mi frente, seguido de mis mejillas, después mi pera y al final mi boca.
Todas las mañanas amanecíamos así, y siempre con esa lindas charlas. Nos levantábamos, ella cerraba las cortinas de la ventana, hacíamos el desayuno, nos bañamos a la misma vez, en el mismo baño, bajo la misma ducha.
Luego cada quién hacía sus actividades durante el día, al atardecer nos encontrábamos en algún lugar diferente cada día para merendar y luego volvíamos a nuestras cosas.
Cuando llega la tranquila noche, volvemos a nuestra casa. Cocinamos y cenamos. Hacemos alguna que otra actividad. Como leer libros, escuchar música, mirar alguna película o sólo hablar.
Cuando llega la hora de dormir. Ella abría las cortinas y nos recostábamos.
Algunas veces, entre tantas caricias, mimos, besos, abrazos y coqueteo terminábamos haciendo, aquéllo tan hermoso, llamado, amor. Y al terminar nos dormíamos con un abrazo.
Así era nuestra rutina, que tan rutina no era. Y nos brindaba una relación fresca, divertida y pura.
Todas las mañana, la brillante luz de la esfera roja y anaranjada, me despertaba, yo la despertaba a ella y nos dábamos un beso de buenos días.
Hoy no me desperté por la luz del sol... creí haber estado viviendo uno de mis días normales con ella, pero no.
Escuché la caída de un fuerte rayo, que estremeció las ventas y me sacó de mi sueño. Oía bien el viento que hacía bailar a las hojas de los árboles, como la lluvia caía, el sonido de las gotas al explotar contra el techo de la casa y en otros lugares. Era el mediodía, no madrugué por la luz del sol, ya que no tenía quién corriera las cortinas antes de acostarme. Y de todas maneras no tenía humor para levantarme temprano sin su compañía. Toda las costumbres cambian cuando alguien tan cercano se va, de la forma que sea, o por lo que sea, pero se va.
Mi mente me hizo una broma pesada. Como es, que aveces nuestra mente nos engañan con sueños, que parecen tan reales, para brindarnos un momento de felicidad. Pero al fin y al cabo, la realidad es realidad, y es la cruda y la única que hay.
- Amo ver tu cabello despeinado por la mañana.- Decía mientras alborotaba más mi pelo.
- Yo amo despertar a tu lado.
- Yo te amo a vos.-Y me besó.
Sus labios tan tiernos y cálidos apretaban de manera dulce a los míos. Tras cada beso, terminábamos con sonrisas.
- No debería de hacer falta que yo también lo diga. Es obvio que te amo.- Respondí con tranquilidad.
- Si deberías, porque me hace bien escucharlo.
- Entonces, en eses caso, lo diré más seguido. En cada ocasión que lo sienta, lo diré.
Se puso junto a mí y besó mi nariz, luego mi frente, seguido de mis mejillas, después mi pera y al final mi boca.
Todas las mañanas amanecíamos así, y siempre con esa lindas charlas. Nos levantábamos, ella cerraba las cortinas de la ventana, hacíamos el desayuno, nos bañamos a la misma vez, en el mismo baño, bajo la misma ducha.
Luego cada quién hacía sus actividades durante el día, al atardecer nos encontrábamos en algún lugar diferente cada día para merendar y luego volvíamos a nuestras cosas.
Cuando llega la tranquila noche, volvemos a nuestra casa. Cocinamos y cenamos. Hacemos alguna que otra actividad. Como leer libros, escuchar música, mirar alguna película o sólo hablar.
Cuando llega la hora de dormir. Ella abría las cortinas y nos recostábamos.
Algunas veces, entre tantas caricias, mimos, besos, abrazos y coqueteo terminábamos haciendo, aquéllo tan hermoso, llamado, amor. Y al terminar nos dormíamos con un abrazo.
Así era nuestra rutina, que tan rutina no era. Y nos brindaba una relación fresca, divertida y pura.
Todas las mañana, la brillante luz de la esfera roja y anaranjada, me despertaba, yo la despertaba a ella y nos dábamos un beso de buenos días.
Hoy no me desperté por la luz del sol... creí haber estado viviendo uno de mis días normales con ella, pero no.
Escuché la caída de un fuerte rayo, que estremeció las ventas y me sacó de mi sueño. Oía bien el viento que hacía bailar a las hojas de los árboles, como la lluvia caía, el sonido de las gotas al explotar contra el techo de la casa y en otros lugares. Era el mediodía, no madrugué por la luz del sol, ya que no tenía quién corriera las cortinas antes de acostarme. Y de todas maneras no tenía humor para levantarme temprano sin su compañía. Toda las costumbres cambian cuando alguien tan cercano se va, de la forma que sea, o por lo que sea, pero se va.
Mi mente me hizo una broma pesada. Como es, que aveces nuestra mente nos engañan con sueños, que parecen tan reales, para brindarnos un momento de felicidad. Pero al fin y al cabo, la realidad es realidad, y es la cruda y la única que hay.
No siempre soñar es suficiente, hay que pelear para que se haga realidad y ser feliz en verdad.~♥
Así sentí nuestro beso.~♥
Los vi a todos a ellos sentados, hablando y riendo. Yo venía, de una manera rara, pero dulce, de la mano con ella. No siempre vamos de la mano, pero me encanta cuando pasa.
Al llegar con nuestros amigos, saludamos uno por uno, primero a mis mejores amigos, y a la novia de uno de ellos. y luego a una conocida y su novio. La plaza en la que nos encontrábamos no había mucha gente, pero tampoco estaba vacía. Era un día soleado, con un poco de viento y algo de frío. Según mis amigos, porque yo en remera estaba bien.
Pasó un rato, hablando de tonterías y haciendo el doble. Cuando más tarde llegaron tres amigos más, uno de ellos era, y es, de mis mas grandes amigos. Corrí a abrazarlo, caímos al suelo y empezamos a 'convulsionar' por unos segundos. Nos detuvimos y vimos que nos lastimamos, de todas formas no nos importó. Siempre vale la pena.
Volvimos con el grupo, la gente ya nos miraba mal pero a nosotros no nos importaba.
Todos amigos, dos parejas y yo... muriéndome por ella.
Estuvimos golpeando y molestándonos entre todos, bueno, las parejas estaban sentadas. Luego una se fue, y en lo personal, no me había percatado. Estaba tan distraída disfrutando del día con ella que no noté la presencia de los demás. Definitivamente nuestra amistad estaba creciendo, nos tratamos con más cariño y libertad, se sentía que eramos felices estando así.
Hubo peleas de mentira, persecuciones y rescates sin que nada importe.
De pronto vi que ella estaba siendo atrapada en el pasto por un amigo, corrí torpemente para empujarlo a él y salvarla, se corrió, ella se puso de pie y la abrace entre risas.
- Te salvé la vida.
- Lo sé, gracias.- Contestó riendo.
Comencé a molestarla, haciéndole cosquillas. La corrí por todo el parque sin dejarla libre, casi siempre la atrapaba. Pero ahora me perseguía a mí y yo intentaba escapar pero logró atraparme y me tumbó, junto a ella, al césped. Las manos peleaban por hacer reír a la otra y rodábamos por el suelo verde de la naturaleza hasta que logré quedar yo encima suyo y dije:
- ¡Pido, pido... por favor, pido!-Casi sin aire por las risas y forcejeo.
- ¿Qué?-Preguntó curiosa pero sonriente.
- Pido... pido que...-Tomé aire mientras me perdía en sus ojos y respondí:- Que hagamos el amor y no la guerra.
- Con que 'El amor y no la guerra'.-Corroboró un tanto sorprendida.
- Reí- Sí, y ya no más cosquillas.-Estaba roja pero aún sonreía.
- Bueno, pero...-hizo una pausa y me miró coqueta- Mis cosquillas van con amor.
Quedé observando su sonrisa, tan dulce y picara, sus labios carnosos me llamaban y moría de ganar por probarlos. Está su flameante pelo rojo revuelto y un mechón se encontraba en medio de su nariz y ojo izquierdo. Aún así se veía hermosa. Es hermosa.
- ¿Puedo hacerte cosquillas con amor?
Estaba encantada por sus ojos y escuchando su tono de voz, aunque no oía lo que decía.
- ¿Puedo?-Volvió a preguntar levantando ambas cejas y casi riendo.
- ¿Qué cosa?-Atónita y ruborizada estaba, mi mente había imaginado cosas.
- Hacerte cosquillas con amor-Al fin riendo.
- Sí, podes, pero no ahora.
- Está bien.-Contenta añadió:- Puedo esperar.
Quedé sentada encima suyo, respirando agitada ya que realmente me había cansado todo el juego, y escuchaba como ella también, se había fatigado de igual forma.
Cerré los ojos despacio y tomé una gran bocanada de aire y luego suspiré. Estaba todo tranquilo, a penas escuchaba las voces de las personas que había, la brisa me despeinaba lento y acariciaba mi rostro despacio. Volví a llenar mis pulmones de oxigeno y exhalé el dióxido de carbono. De pronto sentí unas manos en mi cintura. Cuando abrí los ojos escuché que decía:
- Ya esperé mucho. ¡Toma mi amor!
Y comenzó a producirme muchas sensaciones, no podía parar de reír, de retorcerme, era una sensación agridulce que me enloquecía. Quería pedirle que se detuviera y a su vez no, pero al final, me rendí, ya no aguantaba y grité:
- ¡Basta!-Mientras una lagrima caía de mis ojos.
- Perdón, ya no lo hago más, no quise hacerte llorar.-Termino de decir mientras secaba la lagrima.
Al instante que tocó mi piel sentí un fuerte ardor en mis mejillas y escalofríos en la espada. La miré de tierna manera a los ojos, y a su vez, completamente perpleja. Veía todo en cámara lenta, no sé cómo, pero así era. Humedeció sus rojos labios. El calor apreció más fuerte aún en todo mi cuerpo, mordí mi labio inferior, mientras me apegaba más a su cuerpo, solté lento mi labio y suspiré frente a frente.
- De verdad, te quiero...
-Se creo una sonrisa en su boca- Esperaba que lo digas.
No entendí muy bien a qué se refirió con eso, y lo único que hice fue pensar y solamente pensar. La contemplé, corrí el mechón de pelo de su lindo rostro y volví a indagarla de nuevo.
Se acerco a mi oído y dijo con delicadeza:
- Besame.-Y volvió a posar su cuerpo en el césped.
Mi corazón latió tan rápido, cómo nunca lo había hecho. Mi expresión mostraba sorpresa y vergüenza total, no quería hacer algo que no pidió, sólo por mi loca imaginación. Así que no actué y me quede quieta.
-Con una expresión más suplicante dijo: - Por favor...
No era producto de mis deseos, era real. Y ahí fue cuando agarró mi rostro con ambas manos, me acerco a ella, justo antes de cerrar sus ojos, sonrió y me dejó besarla.
Cuando toqué su boca por primera vez, sentí que el estomago se me revolvía de sensaciones suaves y que me hacían sentir bien. Mientras sus delicadas manos me acariciaban y las mías parecían lastimar las yerbas. Cada vez apretaba más sus labios, sus delicados, dulces y carnosos labios.
No quería que ese momento terminara, quería ponerle pausa como si fuera un videojuego y disfrutar agradecidamente de ese sentimiento.
Deseaba que no dejara de besarme, que jamás se cansara de mí, ni de nada que yo pudiera brindarle. No pude evitar que se me escapara una lagrima y chocara, accidentalmente, contra su mejilla. Hizo que se detuviera y ambas abrimos nuestros ojos. Yo sonreía, ella se notaba preocupada, y sólo pude decirle:
- Es que ya estoy completa. Soy feliz.
Sonrió tranquila, y besó mi nariz. Me moví hacia el suelo y me acosté a su lado. Miramos un rato las nubes y ya no recuerdo más.
Al llegar con nuestros amigos, saludamos uno por uno, primero a mis mejores amigos, y a la novia de uno de ellos. y luego a una conocida y su novio. La plaza en la que nos encontrábamos no había mucha gente, pero tampoco estaba vacía. Era un día soleado, con un poco de viento y algo de frío. Según mis amigos, porque yo en remera estaba bien.
Pasó un rato, hablando de tonterías y haciendo el doble. Cuando más tarde llegaron tres amigos más, uno de ellos era, y es, de mis mas grandes amigos. Corrí a abrazarlo, caímos al suelo y empezamos a 'convulsionar' por unos segundos. Nos detuvimos y vimos que nos lastimamos, de todas formas no nos importó. Siempre vale la pena.
Volvimos con el grupo, la gente ya nos miraba mal pero a nosotros no nos importaba.
Todos amigos, dos parejas y yo... muriéndome por ella.
Estuvimos golpeando y molestándonos entre todos, bueno, las parejas estaban sentadas. Luego una se fue, y en lo personal, no me había percatado. Estaba tan distraída disfrutando del día con ella que no noté la presencia de los demás. Definitivamente nuestra amistad estaba creciendo, nos tratamos con más cariño y libertad, se sentía que eramos felices estando así.
Hubo peleas de mentira, persecuciones y rescates sin que nada importe.
De pronto vi que ella estaba siendo atrapada en el pasto por un amigo, corrí torpemente para empujarlo a él y salvarla, se corrió, ella se puso de pie y la abrace entre risas.
- Te salvé la vida.
- Lo sé, gracias.- Contestó riendo.
Comencé a molestarla, haciéndole cosquillas. La corrí por todo el parque sin dejarla libre, casi siempre la atrapaba. Pero ahora me perseguía a mí y yo intentaba escapar pero logró atraparme y me tumbó, junto a ella, al césped. Las manos peleaban por hacer reír a la otra y rodábamos por el suelo verde de la naturaleza hasta que logré quedar yo encima suyo y dije:
- ¡Pido, pido... por favor, pido!-Casi sin aire por las risas y forcejeo.
- ¿Qué?-Preguntó curiosa pero sonriente.
- Pido... pido que...-Tomé aire mientras me perdía en sus ojos y respondí:- Que hagamos el amor y no la guerra.
- Con que 'El amor y no la guerra'.-Corroboró un tanto sorprendida.
- Reí- Sí, y ya no más cosquillas.-Estaba roja pero aún sonreía.
- Bueno, pero...-hizo una pausa y me miró coqueta- Mis cosquillas van con amor.
Quedé observando su sonrisa, tan dulce y picara, sus labios carnosos me llamaban y moría de ganar por probarlos. Está su flameante pelo rojo revuelto y un mechón se encontraba en medio de su nariz y ojo izquierdo. Aún así se veía hermosa. Es hermosa.
- ¿Puedo hacerte cosquillas con amor?
Estaba encantada por sus ojos y escuchando su tono de voz, aunque no oía lo que decía.
- ¿Puedo?-Volvió a preguntar levantando ambas cejas y casi riendo.
- ¿Qué cosa?-Atónita y ruborizada estaba, mi mente había imaginado cosas.
- Hacerte cosquillas con amor-Al fin riendo.
- Sí, podes, pero no ahora.
- Está bien.-Contenta añadió:- Puedo esperar.
Quedé sentada encima suyo, respirando agitada ya que realmente me había cansado todo el juego, y escuchaba como ella también, se había fatigado de igual forma.
Cerré los ojos despacio y tomé una gran bocanada de aire y luego suspiré. Estaba todo tranquilo, a penas escuchaba las voces de las personas que había, la brisa me despeinaba lento y acariciaba mi rostro despacio. Volví a llenar mis pulmones de oxigeno y exhalé el dióxido de carbono. De pronto sentí unas manos en mi cintura. Cuando abrí los ojos escuché que decía:
- Ya esperé mucho. ¡Toma mi amor!
Y comenzó a producirme muchas sensaciones, no podía parar de reír, de retorcerme, era una sensación agridulce que me enloquecía. Quería pedirle que se detuviera y a su vez no, pero al final, me rendí, ya no aguantaba y grité:
- ¡Basta!-Mientras una lagrima caía de mis ojos.
- Perdón, ya no lo hago más, no quise hacerte llorar.-Termino de decir mientras secaba la lagrima.
Al instante que tocó mi piel sentí un fuerte ardor en mis mejillas y escalofríos en la espada. La miré de tierna manera a los ojos, y a su vez, completamente perpleja. Veía todo en cámara lenta, no sé cómo, pero así era. Humedeció sus rojos labios. El calor apreció más fuerte aún en todo mi cuerpo, mordí mi labio inferior, mientras me apegaba más a su cuerpo, solté lento mi labio y suspiré frente a frente.
- De verdad, te quiero...
-Se creo una sonrisa en su boca- Esperaba que lo digas.
No entendí muy bien a qué se refirió con eso, y lo único que hice fue pensar y solamente pensar. La contemplé, corrí el mechón de pelo de su lindo rostro y volví a indagarla de nuevo.
Se acerco a mi oído y dijo con delicadeza:
- Besame.-Y volvió a posar su cuerpo en el césped.
Mi corazón latió tan rápido, cómo nunca lo había hecho. Mi expresión mostraba sorpresa y vergüenza total, no quería hacer algo que no pidió, sólo por mi loca imaginación. Así que no actué y me quede quieta.
-Con una expresión más suplicante dijo: - Por favor...
No era producto de mis deseos, era real. Y ahí fue cuando agarró mi rostro con ambas manos, me acerco a ella, justo antes de cerrar sus ojos, sonrió y me dejó besarla.
Cuando toqué su boca por primera vez, sentí que el estomago se me revolvía de sensaciones suaves y que me hacían sentir bien. Mientras sus delicadas manos me acariciaban y las mías parecían lastimar las yerbas. Cada vez apretaba más sus labios, sus delicados, dulces y carnosos labios.
No quería que ese momento terminara, quería ponerle pausa como si fuera un videojuego y disfrutar agradecidamente de ese sentimiento.
Deseaba que no dejara de besarme, que jamás se cansara de mí, ni de nada que yo pudiera brindarle. No pude evitar que se me escapara una lagrima y chocara, accidentalmente, contra su mejilla. Hizo que se detuviera y ambas abrimos nuestros ojos. Yo sonreía, ella se notaba preocupada, y sólo pude decirle:
- Es que ya estoy completa. Soy feliz.
Sonrió tranquila, y besó mi nariz. Me moví hacia el suelo y me acosté a su lado. Miramos un rato las nubes y ya no recuerdo más.
Sólo que desperté en mi cama, pero en ésta ocasión, había soñado tres días que viví, algo mezclados.~♥
domingo, 2 de diciembre de 2012
Bonita casualidad.~♥
Ayer salí a caminar, a disfrutar del día, de la tarde, del aire puro y de lo que la naturaleza brinda siempre.
Llegando a la esquina de una plaza, de casualidad, me topé con alguien que antes solía llamarme muchísimo la atención, ya casi nunca nos veíamos y menos todavía nos hablábamos, ni siquiera la tengo agregada en alguna de las redes sociales. Aún así, sorprendentemente me saludo de manera sutil, me detuve y crucé la calle de enfrente donde ella se encontraba. Me abrazo riendo y dijo:
- Estás diferente.
- Estás diferente.
-Correspondí el abrazo y respondí con una leve risa:- Por fuera nada más.
Nos liberamos y mirándome a los ojos preguntó:
- ¿Seguís siendo esa dulce, loca y divertida persona que sos? Ya que pongas lo que te pongas y hagas lo que te hagas-tocó mi pelo:- seguís siendo linda.
Miré al suelo algo avergonzada, y sentí cosquillas en todo el cuerpo cuando apoyó su mano en mi cabello y contesté:- Sí, tal vez menos inocente.
- No creo, pero está bien, supongo.
- Vos estás igual, pero más alta ¿Puede ser?-Indagué sin miedo.
- Espero-rió y añadió:- Después, sí, igual.
- Seguís llegándome hasta, a penas, arriba de los hombros.-Reí.
- Sí, es lo único bueno.-Y una sonrisa se pinto en su boca.
Quedé observándola sin dudas, ella miró a sus costados, atrás suyo y a mis espaldas. Me invitó a caminar al rededor de la plaza, si es que no tenía ningún plan, claro. Acepté, no tenía nada mejor que hacer.
En todo el recorrido, dimos demasiadas vueltas, perdí la cuenta en la treinta y siete. Hablamos de todo y me preguntó hasta lo impensable. Me contó de todo tipo de cosas de su vida en un instante y yo igual a ella.
Nos aconsejamos, nos dimos opiniones y consuelo. Y ahí fue cuando recordé qué me gustaba de ella hace casi tres años atrás. Lo sincera, divertida, atenta y la forma de ver las cosas, casi, tan parecido a mí.
Nos sentamos, se nos cansaron las piernas, a ambas, y preguntó, como antes, de mis dibujos.
En mi mochila, actualmente y en ese momento, tenía dos cuadernos, uno donde hago cualquier tipo de dibujo y el otro donde hago dibujos de mi pareja y cosas relacionadas con ella.
Le enseñé primero los dibujos raros y sin sentido. Aunque sin previo aviso cerro aquél cuaderno y tomó el otro. Sorprendida reviso cada dibujo, cada nota, canción y demás.
- Quisiera ser ella, sería lindo que me dibujaran por amor. Como antes.-Dijo mirando los dibujos.
- ¿Todavía tenes mi dibujo que te dieron los chicos sin permiso?-Pregunté apenada. Me habían robado, mis amigos, un dibujo de ella que tenía en un viejo cuaderno y se lo dieron. Lo supe una semana después.
- Sí, debe estar sano y salvo en alguna de mis carpetas viejas
Seguimos hablando por otro largo rato más, ya había guardado las cosas, pero aún seguía siendo tema de conversación. De apoco la tarde se volvió una bella noche. Y hubo un silencio, no incomodo, uno que daba paz y me hacia sentir muy bien. Pero ella lo quebró.
-Sorprendida mirando el cielo comentó:- Se me hizo re tarde, perdón, pero me tengo que ir.
Se levanto del asiento, acarició mi rostro de manera suave mientras se acercaba y me beso despacio. Y volvió a hablar.
- Tenes la nariz fría, no te enfermes.-Hizo una pausa.- Cuidate, nena.-Dijo tan suave que casi parecía un susurro y esbozó una sonrisa.
-Toqué un segundo mi nariz y luego dije:- Vos igual, 'nena'.-Contesté dulce pero sarcástica. Ella es dos años y medio menor que yo.
Libero a su sonrisa y luego me hizo un gesto de burla sacando su lengua. Hice lo mismo y volvió a sonreír poniendo una mirada totalmente relajada. Dio media vuelta y se dispuso a marcharse sin mirarme otra vez.
Vi como se alejaba junto a la luz de la luna. Me quedé sentada allí por unos minutos, hasta que no la vi más.
Miré la hora, me sorprendí e inmediatamente me puse de pie, eran las 22:11 pm, y decidí volver a mi hogar.
Armaba y desarmaba una y otra vez, sin problema alguno, el Cubo Rubik, así al estar distraída creer que llegaba más rápido a mi casa. Una cuadra antes de llegar, guardé el Cubo y recordé en un instante toda la charla, desde el saludo hasta la despedida, que tuve con ella y mágicamente una sonrisa apareció en mí y sin darme cuenta dije en voz baja:
- Qué linda es.
Y ahora quiero salir a caminar sola más seguido, de esa manera, tal vez pueda volver a cruzarla a ella o pueda encontrarme con alguien más y recordar y hacer recuerdos.~♥
Esos momentos.~♥
Estos días tuve esa sensación poco agradable, esa que hace que el 90% de las cosas te den ganas de llorar.
Soy una persona sensible, pero firme, y hoy en día lloro menos que hace cuatro meses atrás, pasó mucho desde entonces, de que nadie me vio derramar una lagrima.
A pesar de que no estoy segura de cuanto más pueda aguantar así, voy a seguir intentando.
Tengo presión y estrés por muchas cosas, el futuro me acosa, me intimida y me molesta. Éste año, aunque no termino, no fue muy lindo y menos todavía fácil de llevar para mí. Sufrí mucho psicológica y sentimentalmente, ya que mucho malestar físico no tuve. Lo prefiero a ese dolor que a los otros dos. Esos dejan cicatrices peores, que aveces, ni el tiempo puede curar.
Quisiera un año como el 2009, mitad del 2010 y 2011, sin dudas los mejores años de mi vida, los cuales recuerdo razonablemente.
Creo que todos tenemos un año, mes, semana, día o momento preferido, en el cual fuimos libres. Sí, libres de las preocupaciones, de las responsabilidades, de ser a lo que se le dice 'maduro' y de ser quienes no somos por miedo a las consecuencias. Donde dormimos con total paz, tan grande, que querías que ya sea el día siguiente para volver a disfrutar, por más que no tenías nada organizado. Esos días, que hasta la canción más triste del mundo no podía debilitarte. Eso es sencillamente conocer a la dichosa y verdadera; Felicidad.
Y quiero de ella lo más pronto posible, pero para poder obtenerla no basta con sólo desearla, es conseguirla. Esforzarme por todo y sentir tranquilidad por haber logrado mis cometidos y hablado o solucionado otros problemas.
Gozar de un día que no cueste más que energía propia, nada de dinero, ni sistema, ni interés y nada por el estilo.
Sólo que sea natural, paz y amor a uno mismo y a quienes nos importa. Y así sea puro. Y simplemente único.~♥
Soy una persona sensible, pero firme, y hoy en día lloro menos que hace cuatro meses atrás, pasó mucho desde entonces, de que nadie me vio derramar una lagrima.
A pesar de que no estoy segura de cuanto más pueda aguantar así, voy a seguir intentando.
Tengo presión y estrés por muchas cosas, el futuro me acosa, me intimida y me molesta. Éste año, aunque no termino, no fue muy lindo y menos todavía fácil de llevar para mí. Sufrí mucho psicológica y sentimentalmente, ya que mucho malestar físico no tuve. Lo prefiero a ese dolor que a los otros dos. Esos dejan cicatrices peores, que aveces, ni el tiempo puede curar.
Quisiera un año como el 2009, mitad del 2010 y 2011, sin dudas los mejores años de mi vida, los cuales recuerdo razonablemente.
Creo que todos tenemos un año, mes, semana, día o momento preferido, en el cual fuimos libres. Sí, libres de las preocupaciones, de las responsabilidades, de ser a lo que se le dice 'maduro' y de ser quienes no somos por miedo a las consecuencias. Donde dormimos con total paz, tan grande, que querías que ya sea el día siguiente para volver a disfrutar, por más que no tenías nada organizado. Esos días, que hasta la canción más triste del mundo no podía debilitarte. Eso es sencillamente conocer a la dichosa y verdadera; Felicidad.
Y quiero de ella lo más pronto posible, pero para poder obtenerla no basta con sólo desearla, es conseguirla. Esforzarme por todo y sentir tranquilidad por haber logrado mis cometidos y hablado o solucionado otros problemas.
Gozar de un día que no cueste más que energía propia, nada de dinero, ni sistema, ni interés y nada por el estilo.
Sólo que sea natural, paz y amor a uno mismo y a quienes nos importa. Y así sea puro. Y simplemente único.~♥
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