Esos rasgos, esas muecas, esos gestos, esa carita... Todo de ella. Me fascina.
Con sus ojos, calientes como el chocolate que al sentirlos queman mi cuerpo.
Sus labios, tan suaves y dulces como golosinas extravagantes que anestesian mis problemas.
Su nariz, con esas pequeñas estrellas decorándola, haciendo más hermoso dicho paisaje.
Sus oídos, pequeñas curvas donde se pasean las palabras más prohibidas, y el viento.
Sus manos, tan fuertes pero delicadas al tacto, que construye y destruye todo mi ser con sólo tocarme. Creándome mil mundos y mil demonios.
Aquél cuerpo "que me seduce cuando hay una mente que lo mueve y que vale la pena conocer" y me atrapa tanto. Que me incita a acurrucarme en aquellos brazos y a pasearme por sus curvas tan llamativas. Provocando deseos tan humanos que antes no tenía. Y sentir tal tormentoso amor.
La forma de ser, tan opuesta que tiene para hacerme confundir.
Cuando es tan cálida y dulce, haciéndome enamorar una vez más de ella. Ó a veces, al ser tan fría y distante que da miedo hablarle porque parece querer asesinarme sin piedad alguna. Y enamorarme mil veces más.
Que se moleste rápido por muchas cosas, y que tarde eónes para que se le pase... Con esas actitudes y reacciones que a pesar de ser tan duras o distantes conmigo, tienen ése algo tan propio que no dejan de parecerme tan lindas, dulces y tiernas. Así como ella.
Porque si peleamos es porque tenemos diferencias, que nos hacen diferente y tratamos de estar bien con la otra, porque nos importamos mutuamente en verdad.
Y aún así, esté como esté, y vea como se vea, siempre me parecerá la mujer más bella de todo el mundo. No, qué digo... No sólo bella, si no, única.
Porque sí.
Mi arte favorito, tiene nombre y apellido.
