viernes, 21 de diciembre de 2012

Lluvia cálida, besos puros.~♥

Hace mucho que no la veía y la extrañaba, sí que realmente lo hice. Hubo semanas sin verla, sin saber nada de ella, pero al fin pude pasar una noche en su compañía. No hablamos mucho ni poco, a pesar de las dos semanas y medias que habían transcurrido, o más. Al vernos no nos besamos, a decir verdad, parecía que había dejado de ser costumbre, menos los abrazos. De todas formas quería besarla, y ése día no fue la excepción. Por más que deseara hacerlo, no lo hice, ya que no sabía si ella lo deseaba también, como antes. Esperé algún tipo de señal u oportunidad para besarla.


Volviendo de un corto viaje, iba recostada en su pecho a la vez que sus brazos me rodeaban con cariño. Su mejilla reposaba en mi cabello, mis manos acariciaban su cintura y comenzó a besar delicadamente mi frente, se volvió a apoyar en mi cabeza unos segundos y de nuevo besó mi frente. Estaba esperando que lo hiciera y con esa escusa darle un beso.
La miré y acarició mi nariz con la suya mientras cada vez más cerca se encontraban nuestras bocas.
Se rozaron dos veces, a la tercera apretamos nuestros labios suavemente y al fin nos besamos.
Sonrió, yo imité su linda acción, volví a como estaba anteriormente y cerré mis ojos esperando que terminara el viaje.

En el poco transcurso iba pensando todo lo que vivimos, todos los momentos; lindos, difíciles, vergonzosos, malos, raros, graciosos y hasta las anécdotas más tontas.
Pero todos especiales, por ser con ella y por ser ella quien lo compartió junto a mí.
Sin haberme percatado, ya nos encontrábamos en su casa.

Me senté en el sillón, ella hizo algunas cosas y yo la observaba pasear de un lado al otro. Me miro y comentó:

- Voy a bañarme.
- Bueno.-Respondí sin problema alguno.

Entró al baño y yo esperé sentada, mirando la puerta con curiosidad. Busqué mi mochila, saqué mi cuaderno y comencé a escribir todo lo anterior a estos dos últimos renglones. Hasta que un leve golpe en la puerta del baño me sacó de la hoja y miré en dirección al sonido, además de aquél ruido se oía el agua de la ducha caer en la bañera, pero era obvio que aún no había entrado bajo aquella lluvia tibia. Y no sé por qué, ni cómo, ni cuándo y ni nada, pero tuve la incontrolable sensación de deseo de entrar a dicho cuarto y hacer lo que, varias veces, rechacé y nunca hice por timidez. Dejé mi cuaderno y mi lapicera a un lado en el sofá y sin pensar las consecuencias entré al baño.
Agarré el picaporte, lo giré y entré a la habitación encontrándome con ella, descalza, que estaba a punto de sacarse el suéter, cerré la puerta, me miró sorprendida y yo me encontraba más que roja. Me acerqué a paso lento y tomé sus manos que sostenían la prenda y la deslicé hacia arriba, quitandosela por completo, quedando en musculosa. La sostuve por la cadera, la apegué a mi cuerpo y me agarró por la cintura haciendo que un fuerte calor golpeara mi cuerpo.
Me contempló, sonrió de la manera más tierna que jamás la había visto sonreír, y sentí que mi corazón sacudía mi pecho con ímpetu. Mis ojos sintieron lagrimas, pero no fueron derramadas.
Ella lo noto y me abrazó con fuerza, correspondí al abrazo con mucho cariño.
Dejó de abrazarme fuerte, puso sus brazos al rededor de mi cuello y me dijo:

- Pensé que no cruzarías más esa entrada.
- No iba a hacerlo, pero escuché un ruido y sentí una extraña necesidad de entrar.
- De seguro fue cuando me apoyé en la puerta, resignada de que no pasarías.
- Debió ser, me dio curiosidad y aquí estoy.-Sonreí.

Me beso la mejilla, luego comenzó a bajar por mi cuello y a quitarme mi camisa haciéndola a un lado de los hombros, desabrochaba los botones mientras me provocaba cosquillas con su boca, solamente podía apretar su cadera con mis manos y cerrar los ojos para sentir sus labios tocar mi piel. La camisa cayó al suelo, ahora soy yo quien le quité su musculosa sin pensar en nada más. Tiré su ropa a un lado del suelo y volví a juntar nuestros rostros. Sentí que desprendía mi corpiño e hice lo mismo con ella aún mientras nuestras lenguas bailaban y nuestros dientes mordían nuestras bocas.
Ambos sostenes ya estaban en el piso, ella no dejaba de sujetarme por la espalda y una de sus manos agarraban con fuerza mi cabello corto a pegándome totalmente a su pecho, la arrimé contra el lavamanos. Entretanto que las mías la cargaron por la cintura provocando que se sentara en la mesada del baño. Ni por un segundo íbamos a detenernos, era como nunca nos habíamos besado, la adrenalina corría por nuestras venas y cada segundo era más emocionante.
Le quite la parte de abajo de forma sencilla y provocativa, dejándole únicamente la ropa interior. Inesperadamente su mano hábil procedió a escurrirse  por mi torso, paseando por mi abdomen y logrando atrapar el botón de mi pantalón, así desprenderlo y terminar por bajar el cierre.
Jaló mi jean así abajo, yo me quieté las zapatillas y por último el vaquero ya se encontraba en alguna parte del cuarto. La ropa estaba esparcida por toda la habitación sin orden alguno, ambas sólo teníamos la parte de abajo y nada más.
Se bajó de la mesada empujándome contra la pared, me tomó por el cabello y me llevó hacia la bañera, torpe pero sensualmente. El agua seguía fluyendo de la regadera, estaba tibia, ni fría ni caliente y así sentir que era una lluvia cálida y perfecta. Tan perfecta como los besos que estábamos compartiendo, puros, sencillos, con pasión, lujuria, amor, cariño y afecto. Al entrar, la tina estaba casi a tope de rebalsar, pero no lo hizo y seguimos con la acción corporal de todos modos.

Todo lo que sucedió después de eso, no lo puedo expresar, sólo lo pude sentir y lo único que puedo, nada más, decirles es que llegué al éxtasis. Si derramé lagrimas en aquélla situación no sabría decirles, todo se mezclaba, el agua con el sudor, los roces y el amor. El sonido de las gotas al caer, con el chapoteo y los suspiros constantes.
Esa misma noche, dormimos en la misma cama, ambas dos, tan satisfechas, llenas y totalmente completas.
Fui feliz, amé, y no sólo ésa vez, hacer el amor con ella, y solamente con ella.~♥




(Debo aclarar al republicar esta entrada, que esto solo pasó hasta que llegamos a su casa, nada más, como muchas de mis historias eran solo eso; cuentos. No puedo creer cuánto drama generaban a veces.)



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