viernes, 17 de abril de 2015

♥~.Siete.~♥

Una semana antes, y el día después


Día uno:


Desperté temprano por la mañana, sin alarma ni cansancio, como de costumbre durante estos últimos días de agradable clima, para despertarla a ella de un beso inocente que le da uno a su madre de pequeño y otorgarle los buenos días antes de que partiera a su trabajo y tener que desistir a aquellas eternas horas hasta que vuelva a mí. Pero hoy, hoy fue diferente.

Sentí su ternura más palpable que en otras ocasiones y con unas palabras que sabían a miel fresca afirmó que le encanta que la despierte temprano. "Me enamora" dijo. Y me enamoré, nuevamente.
Una mañana tan cálida como pocas en mi vida, pero de seguro no la definitiva. Se levantó y comenzó a listarse para ir a su trabajo. Mientras se paseaba por el cuarto le conversaba cómodamente desde la cama a punto de volver a dormir hasta que dio la hora de su partida. Un beso, un "Te amo." y hasta el rato.

Once horas más tardes volvió con un rostro que delataba cansancio y molestia, suceso que más tarde tomó lugar aparte. Tal vez no fue del todo una solución pero volver a decorar una sonrisa en su bello rostro me fue más que suficiente.

Como había sido invitada a cenar por un familiar tuvo que volver a cambiarse y marcharse. Se fue vestida de una manera elegante que observé con recelo, ese estilo tan atractivo para los ojos de quien lo vea que nunca nota tener. O no lo admite. Sus labios como el color de la sangre resaltaba en su pálida piel de luna y su cabello oscuro como la noche de invierno.
Fue otra oportunidad para esperar una de sus tantas llegadas, sin problemas ocupándome de mis asuntos para ahorrar tiempo.


Su llegada fue resaltada, traía consigo un rostro totalmente distinto al anterior. Y esta vez desbordaba su amor como hace mucho no lo hacía, cantándome de esas canciones tan linda que desconozco pero que alegra y hacen reír con vigor a mi alma. Pero no todo es de colores que encuentras en tortas de cumpleaños infantiles, poco después su regocijo se esfumó y dio lugar a una incómoda e infame situación que llevó a una absurda discusión corta y sin sentido. Poniendo fin a ese día con un poco de tristeza que tan afable habían empezado.


A veces omitimos la razón por la cuál actuamos de tal negativa manera al toparnos con tales circunstancias. Dos palabras sencillas: Nos importamos.



Día dos:


Desperté tarde al fin, luego de llevar semanas amaneciendo casi a la par del sol y de ella. Ya había advertido que por hoy, no se repetiría la acción que llevaba ejerciendo este tiempo. Aclaré que mis ánimos habían sido aplastados un poco, y eso ocasionaría que por el momento no me atrevería a hablarle. Nunca sé qué decir.

Como todos los sábados volvía horas antes de su trabajo teniendo más a disposición el sol y la tarde.
Para mí fascinación ella me dirigió la palabra primero, sinceramente no sabía si ese conjunto de frases iba a ser lo único que me otorgara de sí en todo el día o era un método para colgar la bandera blanca y proclamar la paz entre ambas. Desconcertada y dudosa, respondí de igual manera ó tal vez un poco más fría por miedo a confiarme demasiado. Como si se tratase de alimentar a un animal carnívoro que se encuentra enjaulado y muere por el más mínimo trozo de carne.

Poco después de que la aguja del reloj se moviera un cuarto de su posición, volví a hablar, preguntando cómo estaba y luego de eso, a paso lento fuimos volviendo a compartir nuestras sonrisas sin temor. El humor y la ternura invadieron el espacio donde una extensa e interesante charla se prendía más y más como si la llama de una hoguera fuese alimentada. Somos la clase de pareja que a pesar de los problemas siempre se ven aún en un futuro mutuo, deleitándose por cada experiencia vivida y por vivir. Como probar una de esas cajas de chocolates con distintos sabores a la vez que probas con los ojos cerrados y sin saber qué te va a tocar, pero como sabes que es lo que te gusta te adentras en la aventura sin titubear.
Nos profundizamos en una conversación de personalidades que ninguna anunciaría que terminarían con simpáticas y sinceras palabras de amor.


- Será que yo sólo pienso en mí-dijo-, primero yo, luego yo, después yo.-Solamente pude reírme y hacerle un cumplido.- Mi YO te incluye, mi amor.-Agregó, volví a reírme y quedé viéndola a los ojos.

- Es que para mí, eres mi vida. Entonces eres parte de mí. De mi Yo. Ya eres mi esposa para mí, mi mujer.- Sentí que mi corazón se aceleraba, acostumbrado a ser siempre el que demuestre tanto afecto y con ternura respondí:- Somos diferentes piezas de Tetris que encajan a la perfección.
- Pienso a futuro contigo. Así que cualquier cosa que afecte nuestro provenir... Adiós. Nada puede afectarnos.

Quedé fascinada, posteriormente nos dejamos llevar en una cariñosa e ingenua seducción donde nos recorríamos con la mirada y era mordida entre besos. Tenía sabor a reconciliación, gusto que es tan inocente y lleno de amor, se sentía como si estuviésemos recostadas en un lecho de flores.


El resto dicen que es historia, yo en este caso digo que es una linda noche.



Día tres:


Aquella mañana la teníamos libre ambas y sin planes juntas. Había sido invitada a almorzar temprano y por ende me había tomado prácticamente todo el día. Al regresar a casa conversamos el resto de la tarde merendando, compartiendo la misma bebida a través de nuestros labios como si de una copa se tratase mi boca y ella gustase siempre beber de mí. Supongo que antes era una acción de juegos y al pasar casi dos año se ha vuelto una excéntrica costumbre nuestra. A decir verdad, se siente raro cuando no pasa, es un curioso y gracioso suceso.

Al terminar decidimos que por la noche nos acomodaríamos juntas en el mismo asiento para ver una de nuestras series favoritas sin acabar. Pero quién diría que habría una repentina y fuerte tormenta que nos impediría tal organización. Prender algún ordenador sería arriesgado claramente aunque yo no perdía las esperanza de que los truenos se callaran de un momento a otro.

- ¿Y si no? ¿Te vas enojar?-Consultó un poco decepcionada de sí, como si fuese su culpa.

- Y si no bueno, pero ojalá.-Argumenté-: No, no podría enojarme... A menos que controles la tormenta y la hayas llamado para no ver 'Once' conmigo, ahí sí me ofendería y sentiría mal.-Dije bromeando para que se despreocupara a lo que riéndose me llamó con cariño:-Tonta.
Reí con ella y repliqué-: Vos hermosa.-Su calma se reflejó en sus ojos al mirarme y contestó-:Te amo, tontita.-Mis labios se curvaron formando una sonrisa-: Y yo te amo a vos.
Simplemente nos quedamos en silencio unos instantes y cuando volvió a llamar mi atención con su azucarada voz nuevamente me demostró su amor, y lograba acelerar y encantar mi corazón como si fuese la primera vez que me dijera esas dos palabras, que juntas de la mano como nuestros primeros días de otoño, son tan inocentes, tiernos y dulces, pero llenos de amor. 

Consideramos que sería mejor dejarlo para otro día. La velada pasó sin que lo notásemos por llevar siempre conversaciones sin parar, jamás podríamos aburrirnos de lo que tenga para decir la otra.
Esa conexión que no con cualquier persona se puede lograr tener luego de tanto tiempo.

Llegó la hora del descanso, por la mañana siguiente comenzaría de nuevo la rutina del trabajo y debíamos madrugar no obstante no deteníamos la charla. Se acostó primero y sin dudarlo me tiré sobre su cuerpo y comencé a llenar de besos su cuello y rostro haciéndole cosquillas con mi nariz, mientras comenzábamos a hablar de situaciones vergonzosas y cursis nuestras. Momentos que ponen nerviosos al corazón y lo aceleran con pena. Así durante una hora más tarde y notamos que era la oportunidad para dormirnos al fin.


Me pegué más sobre su cuerpo centrando mi cabeza en su pecho para escuchar su melódico palpitar, entrelazando más mis piernas y abrazándola por la cintura cerré los ojos. Levanté mi rostro un poco hacia su cuello dándole un beso e intentar dormir. Dándonos las buenas noches, me abrazó y me otorgó un pequeño beso en la cabeza. Quedándonos plácidamente dormidas. 



Día cuatro:

La luz solar ya había hecho su presencia aquél día hacía más de dos horas. Vi su pecho al abrir con dificultad mis ojos, aún tenía cansancio. De igual manera debía despertarla y susurrándole al oído-: Buenos días, hermosa de mi vida.-Cerré mis ojos dándole un beso en el cuello y respondió-: Mi amor, buenos días.-Y fue como si me hubiera quedado dormida mágicamente, la mañana pasó rápida hasta que desperté y las horas del día fueron interminables tratando de ocuparme y disfrutar mi tiempo a solas. Pero como ésto no se trata de mí, se trata de ella, de nosotras, dejaré el resto a parte.
Al verla atravesar la puerta de casa, fui a recibirla con un abrazo y una cantidad ilimitada de besos.

- Hola, hermosa, te extrañé.-Dije contenta de verla a lo que sonriendo respondió-: Hola, mi amor.-Y con una leve risa comentó-: Yo también te extrañé, muñeca, siempre.-Proseguimos a darnos un dulce afecto. Rato más tarde seguimos platicando durante horas, riendo, bromeando, jugando y tocando temas a veces sin sentido por puro ocio y simple curiosidad.

Cenamos como de costumbre sin darnos cuenta que la luna ya estaba en lo más alto del cielo y decimos ir a acostarnos. Al ir al cuarto veo su ropa y zapatos y dije que algún día le iba a robar las cosas, continuamente me gusta su armario, reía al decirle con humor algo que en verdad pensaba.

- Róbame lo que quieras, hermosa.-Dijo con ternura, aunque noté un poco de picardía estaba en duda.
-Amor te voy a robar.-Respondí de manera cursi a lo que ella contestó sencillamente con un-: Bueno.-Tal vez se esperaba otra reacción pero aún así seguí derramando mi miel-: Lo quiero todo todito para mí.-Mis mejillas comenzaron a ponerse rojas mientras sonreía mirándola a los ojos. Me vuelve tan sumisa, tan débil, tan ansiosa por su amor. Y a la vez, me hace alguien tan fuerte con su cariño y cuidado.
Dejó escapar una leve risa para luego acotar:- Te amo, mi amor.-Le sostuve la mirada-:Te amo también, hermosa, muchísimo 
Terminamos por acomodarnos en la cama, acostándome a su lado derecho y abrazándola por la cintura fue como me acurruqué contra su cuerpo para dormir con sus brazos rodeándome, brindándome seguridad.
Buenas noches, amor.-Cerró los ojos al decirlo y comenté-: Hasta mañana, princesa.

Otro día tranquilo transcurrió, pero como estas últimas semanas estaban llena de sorpresas y amor. Con nuestras diferencias cada tanto, aunque estábamos haciendo lo mejor para solucionar cada problema y parecía ir bien. Estábamos bien, somos felices.



Día cinco:

Les seré sincera porque este día no logré amanecer temprano. Según ella lo que sucedió en la mañana fue un simple susurro de regaño por no despertarme con ella y otorgarle sus besos matutinos de buenos días, por lo cuál tomó sin dudarlo un delicado beso de mis labios antes de irse a trabajar.
Me sentí un poco apenada, pero aún así me ocasionó mucha ternura su acción a pesar de quedarme dormida. Así que en su regreso la miré tímida con una sonrisa, y prometí que al día siguiente se lo devolvería como debe ser. Entró riendo, me saludó con mucho amor y como de costumbre, charlar, cenar, seguir charlando y amarnos.


De un momento a otro en un corto periodo de silencio tranquilo me preguntó que hacía, respondí lo evidente no había algo que estuviese haciendo en realidad, a lo que ella propuso.

- ¿Hacemos nada juntas? Podemos llenar la nada de besitos...
Comencé a sonrojarme y era inevitable que se dibujara una gran sonrisa en mis labios. Simplemente pude aceptar con un sí, decirle lo linda que es y llevarla a la cama.
Semiacostadas la abracé, esa paz que se siente al estar rodeada por los brazos de la persona que más amas. Es el abrigo más cálido que puedo tener en las tormentas del invierno, siempre está ahí para protegerme de todo mal. Entre besos las palabras de afecto fluían como aguas de río abajo, sin problemas nadaban sensaciones fuertes y puras.


Sentía la necesidad de recordarle lo tierna que es por ser tan dulce conmigo, recordarle una y mil veces lo enamorada que estoy de ella. Lo asombrosamente feliz que logra hacerme y escuchar lo mismo de ella por mí provocó sentir una paz. Tener los mismos sentimientos prácticamente elevados al mismo punto alto, pero no máximo, porque día a día sigue creciendo más.

Sentir que revivo su amor día a día como la primera vez, tantos días siendo así según ella. Logramos no querer perdernos ni separarnos nunca. Lo más sincero que jamás experimente hasta que entró en mi vida. Cuando me expreso de tal manera ella sonríe de bella manera diciéndome que soy linda, ocasionando una gran energía que masajea todo mi cuerpo hasta pintar mis pómulos de rosa.
La abracé por la cintura para subirme un poco más sobre su cuerpo, y entrelazando nuestros labios con más pasión fue como demostré que la amo en verdad, sin pena y restricción.

El reloj marcaba las 00:25 A.M y nuevamente no cumplimos lo prometido, no podíamos simplemente callarnos a las doce en punto para descansar, era algo difícil de lograr. Pero debíamos de hacerlo para no sufrir a la mañana cuál zombi recién saliendo de su tumba a la madrugada.

Pedí que me abrazara más fuerte a cambio de mis besos hasta dormirme, un acuerdo justo para ambas con el que no había ningún descontento. Terminó aquél día como tantos otros, de manera tranquila y cariñosa.

- Te amo, buenas noches, amor.-Dije con suavidad.

- Te amo.-Respondió con ternura:- Buenas noches, mi vida.


Día seis: 


Como le había prometido desperté a las 08:00 A.M y fue con un "Buenos días, hermosa" que la desperté, abrazándola fuerte le di un dulce beso en su carnosos labios, terminando por caer en la tentación y morderle el inferior con suavidad. Ruborizada y alegre me dio los buenos días.

Ambas aún estábamos cansadas, en verdad debíamos conseguir dormir temprano y este día era el ideal para intentarlo. Preguntó si podíamos dormir temprano, o al menos ella hacerlo, a lo que estando de acuerdo propuse dormir dos horas antes que lo habitual ó tal vez luego de cenar.
No descansar bien podría afectarle para mal, y no era plan que eso le sucediera. Siempre querré lo mejor para ella aunque implique perder el poco tiempo que tenemos juntas.
Dicen que el que ama de verdad primero quiere la felicidad del otro aunque no sea con uno. Y yo siempre he creído que es verdad.
Salía tarde así que se despidió lo más rápido y dulce posible. Nuevamente me ocupé con mis actividades, que siempre son tema aparte de nosotras que es lo que vengo a contar.

Pasaron sus once hora fuera pero llegó media hora tarde de lo habitual, la razón fue el tráfico de regreso. La recibí cálidamente iluminando su rostro, enamorándola.
Aún así debía de volver a salir para ir a buscar su pago y luego cenar, por lo que parecía la idea de dormir temprano hoy no se iba a poder concretar, sumándole que debía de entrar más temprano mañana. Por más que le dije que de todos modos disminuya las cosas por hacer en el menor tiempo posible aún insistió en que no sería posible, que daba igual, y agregó que quería pasar más tiempo conmigo. Quise reprochar muriendo de ternura pero me chistó, sonreí y seguimos hablando un poco más hasta que tuvo que ir a cobrar, siempre está dando vueltas y vueltas como una Noria en feria de verano. De nuevo en casa para cenar se burlaba porque era obvio que no le alcanzaba el tiempo para dormir temprano con todas las cosas por hacer.


Ya estaba por ser de madrugada e hizo presencia una amarga discusión, los celos y las inseguridades se hicieron presente en el área, sin siquiera saber por qué. Para mis ojos tal acción era injusta, egoísta y dolorosa, cada que sucede un desacuerdo estoy dispuesta a conversarlos pero mis ánimos cada vez estaban más agotados casi nunca era algo que yo hiciera lo que provocase los problemas eran generados por terceros y eso no es algo que no se sepa en nuestra relación.

De todos modos, luego de decir cómo me siento y tratar de entenderla busco calmar mi cólera, trato de hacerla razonar pero siempre es imposible su forma de ser jamás la dejará entender lo más visible a los ojos. Se proyectó y plasmó sus sentimientos sobre la mesa, estaba perpleja, no podía ni quería creerlo luego de tanto tiempo aún se sentía así pensé que mis acciones se volvían automáticamente todas nulas y solamente pude demostrarle todos mis sentimientos para otorgarle paz a su corazón.

Es la primera persona en la que pienso, la que habita en mi mente día a día y se sostiene abrazada a mi corazón para mantenerlo caliente y lleno de felicidad. Nutriéndolo con amor.

Es la primera persona que logra hacerme sentir confianza como para no dudar si quiera en lo más mínimo, no dudo de ella, no dudo de las cosas que podemos lograr juntas, no dudo de nuestra relación. Confío, creo, siento, y sé que esto es real.
Es la primera persona que provoca tanta seguridad y paz en mí en años, muchos años.
Es la primera persona que siento que me ama de verdad, como soy, más allá de lo que se vea en el espejo. Ella me ama viendo a través de mis ojos, escuchando las palabras que le digo, sintiendo lo que siento. Me ama con el alma.
Es la primera persona que logra hacerme sonreír hasta en mis días más negros, es quién logra distraerme y alejarme de todo el mal. Es también mi guía. Mi luz.
Es la primera persona que no deja de sorprenderme, que cada vez que la conozco más sigo pensando que es una increíble mujer, y a veces logra hasta hacerme preguntar a mí misma: ¿Cómo conseguí enamorarte? ¿Cómo tengo la fortuna de ser tu amor? ¿Cómo? Y aunque nunca sabré las respuestas, no me importan con tal de seguir teniéndote a mi lado.
Es la primera persona que consigue dedicarme hasta el tiempo que no tiene con tal de hacerme bien, de amarme, año tras año sigue dándome sus segundos, minutos, horas y días.
Es la primera persona en mi vida que logra importarme más que nadie, algo que jamás había pasado.
Es y será no solamente la primera si no que la única que logra mantenerme tan enamorada como el primer día, que desde hace dos años sigue encantándome con su ser. El amor de mi vida.

Y podría seguir diciendo más, siempre puedo, nunca se me agotarían las palabras para demostrar mis sentimientos por ella. Podría inclusive hablar de ella llena de admiración y respeto como si solamente fuera una persona que conozco bastante sin ser amantes. Porque en verdad quién haya podido conocerla tanto como yo de seguro se ha enamorado y quedado más que fascinado. Mujer de una en un millón. Inigualable.


No recuerdo en qué momentos nos dormimos, pero al menos estábamos mejor con tranquilidad aunque aún ardía tenuemente la discusión.



Hoy:


Desperté a la misma hora de siempre había olvidado que entraba antes a su trabajo pero no recordaba que mencionara el horario. Estaba despierta tal vez un poco más apagada y serena que otras mañana, se iba tarde ya y simplemente me despidió de manera sencilla.

Quedé pensante y evité tener pensamientos negativos. Al menos me volvió a pronunciar mis palabras favoritas de sus labios: "Te amo". Sí, siempre y cuando ella me lo diga, estaré bien.

Ahora está conmigo hace casi una hora, y simplemente no sé qué pasara, aún estamos plácidas como si faltase que algo avivase el fuego entre nosotras. Endulzaré su día como pueda, quiero que me permita hacerla sonreír, amarla y hacerla feliz.

Sus palabras sumisas y tiernas alegran lentamente mi día si supieran la cantidad de veces que con solamente hablarme a mejorado inconcebiblemente mi ánimo. Qué esté ahí relaja todo mis músculos, mis nervios, mis males. Me brinda una inigualable armonía. Es ir al mismo tempo de la canción.
Por hoy no tendré más qué decir, supongo que con lo de anoche bastó y sobró de sentimientos. O tal vez para ella no. Quién sabe, aún yo no, pero ojalá pueda averiguarlo está madrugada.


Mañana:


Sí, el día que continúa a partir de hoy, a solo unos cuantos movimientos más de la aguja del reloj sabemos que día será y lo que tengo para decirte es...



¡Feliz 1° aniversario, Tiffany! 

Sí, el aniversario más feliz de mi vida, que puedo decir que no solamente cumplimos un año de novias, si no que cumplimos todo lo que nos prometimos y propusimos aquél 17 de Abril que me diste el sí.
Todos saben que nuestros sentimientos despertaron hace dos años y te batallé, te lastimé, te confundí, me confundí, me lastimé, me batallé pero al final de nuestra lucha me di cuenta que era como el famoso dicho: Haz el amor y no la guerra. Fue así como me rendí de pelear continuamente contra mis sentimientos, de negarme a quererte por miedos, muchos miedos.
Derramamos incontable cantidad de lagrimas pero las sonrisas juntas fueron un millón de veces más numerosas, y más fuertes.
Peleaste por mi amor como nadie jamás se había atrevido hacerlo, demostraste lo que nunca nadie podría hacer.  Algo que cuando recuerdo me deja perpleja, pero alegre.
Recordarás aquél día que dijiste que aunque yo pusiera un muro entre nosotras y vos solamente tenías tus puños para pasar a través de él y que aunque en cada golpe te sangrasen las manos seguirías ahí, peleando por mí, derribando ese muro de miedos, sabiendo que mi amor por vos estaba siendo resguardado con temor ahí dentro. Y es el día de hoy que busco ponerle vendas a esas frágiles manos que sangraron una infinidad de veces por mi culpa. Lo siento.

Jamás te rendiste y nunca supe por qué. Pero gracias.


Por eso, es que nunca me cansaré de agradecerte que siempre estuvieses ahí, que hayas aceptado cada cruel pedido mío con todo el amor del mundo. Sé bien que si te pierdo jamás me lo perdonaría, sería el error más grande de mi vida... Error que no quiero volver a repetir como aquél estúpido día del 2013, así que por favor, dejame enamorarte día a día nuevamente como si fuese la primera vez que te confesase mi amor. Deseo palpitar tu corazón como el primer día que te dije que me gustabas, que te amaba, que estaba enamorada de vos y que sigue siendo así, pero con el sentimiento creciendo sorprendentemente en mí.


Quiero cuidarte. Quiero ayudarte. Quiero amarte. Quiero hacerte feliz. Verte feliz.

Que sepas que jamás veré a alguien como te veo a vos, jamás querré a alguien como te quiero a vos, jamás pensaré a alguien como te pienso a vos, jamás me podré enamorar de alguien como me enamoré de vos. Nunca.
Deseo que sientas al cien por ciento mi amor. Transmitirte y radiarte lo que me originas es inexplicable tan difícil de decir por más que ahora veas mil palabras no hay una sola que pueda en verdad transmitir lo que siento debería inventarme una palabra que significase todas las hermosas sensaciones que genera el amor. Tu amor.

Ojalá que; como contamos millones de estrellas lleguemos a contar millones de felicidades juntas.

Por miles de días, semanas, meses y años más a tu lado. Eso es lo que más anhelo.
Si imagino mi futuro, estás ahí presente, a mi lado sonriéndome y sosteniéndome la mano con delicadeza. Y esa imagen llena de esperanza mi vida. Vos llenas mi vida.
Me complementas en verdad, mi otra mitad. Mi nuevo concepto de alma gemela. Sos vos.


Este video en verdad dice todo lo que siento, me lo llevo guardando bastante tiempo para ésta ocasión, ojalá de guste.

Te amo.~♥




Gracias por tu amor.



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