domingo, 12 de enero de 2014

Sonríeme.~

De esas noches frescas, donde la bruma se pasea por las calles, me encontraba en mi habitación, me había levantado de la cama y estaba parada frente al espejo, no había terminado de cambiarme, seguía con el pantalón desabrochado y debía ponerme al menos algo arriba y no estar con el torso totalmente descubierto. Pero vino y me abrazo por la espalda y no dejó que me vistiera... Sus brazos cubrían, uno mis pechos, y el otro mi estómago sin intención alguna más que tenerme. Apoyó su pera en mi hombro derecho y respiro con suavidad en mi oído, volteé mi cara para verla y al mirar sus tiernos ojos sonreí un poco. Quitó su brazo de mi panza y acarició paulatinamente mi mejilla ruborizada.
 
       
-         Sos hermosa, amo tu sonrisa.- dijo y sonreí aún más.
Dirigió su rostro a mi espalda, besó delicadamente mi tatuaje y corroboro lo ya dicho.

          -        Realmente sos hermosa, y te amo...
Sentí unas cosquillas y un escalofrío que pasearon por todo mi cuerpo con sigilo. Me di media vuelta y me coloqué frente suyo y la besé con todo mi amor por ella.
         -        Te amo también.- respondí de dulce manera y feliz.
Sonrió únicamente como ella sabe hacerlo, de la forma más bella y perfecta en el mundo... Y me enamoré... de su sonrisa... sencillamente.~♥


viernes, 20 de diciembre de 2013

"Esto es una de las cosas más sinceras que te voy a poder hacer leer."

Aquellos días ya pasaron, el día en que te conocí, el día que nos escribimos por primera vez, que nos hablamos por primera vez, que nos vimos por primera vez, que nos tocamos por primera vez. Hace un poco más de un año que pasó. Siempre sentí amor.

Sucedieron en tan poco tiempo más cosas de las que imaginé que podrían llegar a pasar, que podría haber llegado a ver, a hacer y a sentir. Aprendí más de lo que creí que aprendería del amor y de la vida. Cometí errores y afirmé otros, pero aún me faltan cosas que mejorar, tropezando pero de todas maneras poniéndome de pie, de a poco y con tiempo voy ir sabiendo como debe de ser. Como comprender realmente las situaciones, las cosas que pasan, que nos pasan, a vos y a mí.

Muchas cosas cambiaron entre nosotras, la comunicación fue una de las más notables. Sé que son diferentes, se siente diferente y se ve diferente. Lo tierno se desvaneció con el dulce aroma del perfume con el que te conocí. Si vuelvo a sentirlo, es una melancolía instantánea, tardando en saber el por qué de la tristeza que me da, y es por querer recuperar los momentos en cuando usabas aquél dichoso perfume. Donde siempre me buscabas.

La forma de mirarnos, tus ojos tímidos buscándome disimuladamente, era encantador. Siempre me observabas con un brillo en los ojos, pero esa luz parece que se apago hace tiempo, y sólo en pocos momentos se enciende fugazmente, muy tenue, pero con esperanza para mí.

La manera de abrazarnos, es diferente, cálido pero triste, lindo pero temeroso. No saber qué pensás cuando me abrazas, qué sentís, qué querés o necesitas que te dé. Tener tu cabeza apoyada sobre mi pecho, indagando mis latidos. Trato que no se aceleren y que no te aturdan, contengo la respiración y me calmo, para que tengas un abrazo tranquilo y así puedas disfrutar de ellos. Dándote de nuevo esa paz que te tanto te gustaba.

En cuanto a nuestros besos, se sienten puros y dudosos, hasta a veces cortos y débiles, pero con amor en ellos aún. No sabré si todavía imaginas cosas lindas o sin sentido alguno, a menos de que me lo digas. Ya que en momentos dudo que sea así, pero mantengo la creencia y las ganas de que siga siendo de esa manera. Tal vez no te des cuenta que en cada beso que te doy hay un 'tengo miedo de perderte' y un 'sos tanto para mí' y por eso disfruto cada uno de ellos como si fuera el regalo más hermoso que la vida puede brindarme; como si fueras agua fresca que riega amor en el seco desierto de mi corazón. Muero cuando dices que mueres por mis besos, que mis labios son los más lindos labios que probaste, y ojalá que no sean sólo eso, sino que sigan siendo los últimos que pruebes.

Y sobre cuando hacemos el amor, qué decirte, eso es algo que casi no cambio. Pero recuerdo siempre esas noches de madrugada, no te importaba estar con sueño el resto del día sólo para unirnos en cuerpo y alma en esa hermosa situación. Seguiré diciendo y afirmando, que es algo que jamás pensé hacer aún y ahora es algo que me encanta. Brindarte mi amor de otra manera, hacerte sentir cosas inexplicables con palabras, inigualables con expresiones, sólo sentirlos con la piel y escucharlos en suspiros. Sonreír al recordar que me has dicho que nadie te hizo sentir cosas como yo. Y pienso seguir así, y tratando que sea así, sea como sea. Sólo por vos y para vos.

No sé cuántas veces pensás en mí por día, si es que lo haces, supongo que sí, una por lo menos debes de hacerlo. En cambio te aseguro que te pienso las veinticuatro horas del día, esté despierta o dormida. Pensando cómo estarás, con quiénes, haciendo qué cosa y si a pesar de eso, como yo hago, te acordaras de mí. De dulce manera espero que sea, te recuerdo y sonrío a pesar de los miedo que tengo.

Extraño que me hables de esa forma romántica, con ése 'azúcar' tan bonito, me hacía sentir tan bien conmigo misma. Me quería más cuando eso ocurría, y me sentía muy especial para vos. Me quiero, sí, pero prefiero darte más amor a vos. Sé que vos pensás que uno tiene que amarse más que a nadie, pero no puedo. Y menos conociéndote.

Extraño que me dediques cosas, canciones, imágenes, palabras, y esos 'te amo' tan emocionados que hacían salir de lugar el corazón al decirlos y más al escucharlos. Pero cuando después de mucho tiempo haces una de ellas es algo más especial todavía, y por eso disfruto de esperar por ellos. Que digas primero 'te amo' salido porque sí del corazón.

Mi vergüenza se fue, no toda, pero el %85, y eso hizo que cambie un poco, no seré tan tierna como antes porque tomé confianza como nunca tuve con alguien en toda mi vida. Y por eso ahora soy más directa y me cuesta menos querer expresarte con un abrazo o beso lo que siento por vos.

Los celos, los controlo bastante aunque no lo creas y me es difícil de llevar ya que no sabía manejar las cosas hasta que las tuve en frente, sólo tragué saliva y dejaba que hagas lo que quieras con quienes más celos me daban, sólo para verte feliz. Y lo sigo haciendo.

No sé si realmente es como decís vos, que estoy diferente o algo, tal vez crecí mentalmente por decirlo de una forma, además de que me tuviste pasando por unas etapas un poco complicadas de mi vida y que afectaron mucho mi persona realmente en su momento. Pero cambiar, no cambié, sigo siendo igual de loca, amable, inestable, infantil, despistada, cursi, torpe y un tanto inocente después de todo.

A vos no te veo diferente tampoco, como para decir que somos nosotras. Pero no, estás igual para mí, divertida, inteligente, malvada, tierna, directa, genial, coqueta y buena. Y a pesar de que también tuviste varios cambios dramáticos en tu vida seguiste adelante.

Siempre quise que además de ser tu novia sea una de tus mejores amigas, pero veo que no me salió para nada. Capaz que como amiga no te caigo del todo bien, no sé. No soportas que deje que la gente me manipule, que me haga cargo de cosas que no son mi culpa, y demás. Pero es que trato de no hacer que nadie se sienta mal, y capaz que por eso me echo la culpa, o miento para que me reten a mí y no a la otra persona. Es tonto, lo sé, pero no siempre lo hago por todos. Pero sé que debo dejar de hacerlo y voy a intentar.

Las malas palabras no las digo, no me educaron de la manera correcta ni nada, sólo pienso que no queda lindo decir malas palabras, aunque a veces se me escapan y se me olvida de disculparme. Por mas que la otra persona diga más groserías que nadie. De todas formas, podes tratarme de 'boluda', 'pelotuda', 'forra', etc. Si te es cómodo, no tenes porque evitar ser vos por como soy yo. Aunque gracias.

Si querés saber si a veces pienso que sos tonta o que hiciste mal, sólo lo pensé dos veces. De seguro conmigo tenes unas quichicientas, pero bueno. Los dos únicos momentos que pensé en que estabas mal, o que me pareció tonto, malo de tu parte; Es querer dejarme, alejarte de mí, sin realmente quererlo y luego que intentaras besarme después de haber dicho algo como dejar de ser pareja. Ya que soy bastante rara con esas cosas, demasiado reservada, si no querés mi amor, no te lo doy, pero si lo querés no lo rechaces. Puedo ser bastante fría aunque no lo creas, sólo que con vos no creo poder serlo, y por eso dos veces no pude decirte que no a un beso.

Me preocupa cuando te molestas conmigo por cosas que para mí son tontas y vos le das mucha importancia o viceversa. Sé que a veces yo no te entiendo, y vos muchísimo menos a mí, pero a pesar de todo trato de comprenderte y veo que vos también. Aunque te cueste, y lo aprecio.
De seguro que no sea fuerte y me ponga a llorar cuando me decís cosas te molesta o algo parecido, y créeme que a mí mucho más me molesta que me pase y no pueda controlarlo, y no lo entiendo ya que soporto cosas más duras y no lloro. Pero me parece que es porque sos mi punto débil.

A pesar de que llore espero que me digas igual las cosas, sea como sea que me las digas. Yo las hago por escrito, ya que no quiero que me veas llorar y no pueda terminar de decirte lo que pienso y quede mal. Porque después de todo lo que te estoy escribiendo, contando, haciéndote saber, solamente, y solamente a vos, es para que me entiendas un poco más y no quieras 'abandonar la partida'. Jamás deje de amarte ni un segundo, y cada día, hora, minuto y segundo que pasa mi cariño y amor por vos crece un poquito, despacio pero siempre creciendo. Y yo trato de que eso te pase a vos, aunque me cueste.

Pero con esto no te estoy obligando a que sigas conmigo, eso sé que lo sabes, pero igual te lo digo, yo sólo quiero que sepas que de mi parte quiero seguir adelante mucho tiempo más, por mas de que creas que necesito estar otras personas, no me interesa. Si yo hubiera querido estar con otras personas no hubiera esperado tanto tiempo para estar con alguien. Cuando vos creas que necesitaras estar sola, pero que realmente necesites, y no quieras estar mas conmigo, voy a entenderlo, por más que me duela y demás. Amar es querer la felicidad del otro por sobre todo. Y si me pedís que te espere, te espero.

Me acuerdo de todo el comienzo que tuvimos, no parábamos de buscarnos, llamarnos, mensajearnos, escribirnos, y demás, y sinceramente ahora siento que soy yo la que está así nada más. Hace mucho no resibo un mensaje de tu parte con algo afectuoso, o un 'te amo' que salga de la nada. Pero bueno, estas ocupada, lo entiendo, pero sinceramente... Te extraño.

Así, de esta manera ya no sabría que mas decirte, tengo tantas notas, canciones y cosas para vos y de vos, todas cursis, pero prefiero mostrarlastelas de a poco, para que no te empalagues tanto. Sí, soy una persona que expresa mucho por escrito, y eso es un problema, creo... Sólo cuando tengo ataques de emoción o inspiración me pasa. Y debo aclararte que me costo escribir esto, sentí puntadas en el pecho y lagrimas que no dejé caer, se asomaban a interrumpir y que no las deje.

Espero que no te moleste que te haya dicho todo esto de esta manera, pero conmigo por ahora, hasta que pueda hablar con más firmeza, es la única forma.

Te diría más cosas lindas, como de costumbre, pero creo que las sabes todas, simplemente estoy perdida en vos, me tenes total y completamente enamorada. Sencillamente soy muy feliz a tu lado, y no me importa que tan difícil estén las cosas, yo voy a estar para vos, y espero cuidarte a pesar de mis tonterías.

Adiós, y no olvides que te amo con todo mi corazón.♥

P.d: Me hubiera gustado saber que pasaríamos juntas los 10 meses, pero no respondiste mi mensaje como para poder organizar algo... Quisiera verte sólo cinco minutos. Sería feliz.
P.d2: Tal vez te llame...



11 de septiembre de 2012 a la(s) 18:21 

Sólo ella y yo leímos esto, bah, creo que lo leyó, a decir verdad no lo supe. Luego que la llamé discutimos y bueno... De todos modos seguimos varios meses más hasta terminar con mi tortura.

Lo acabo de encontrar, y sentí la necesidad de compartirlo, ya pasó más de un año de aquél suceso y a pesar que sentí ganas de llorar porque, ahora me veo como otra persona y pienso que me menosprecié tanto, que fui tan ciega y tan tonta, pero no me arrepiento porque yo estaba amando en mi estado más puro y ya no sé cuándo volveré a permitirme a amar de esa manera.
Así que recordarlo no está ni mal, ni demás, y por eso lo comparto...
Éxitos, personitas espaciales, los adoro y perdonen por no publicar como antes, mis actividades no me dan tiempo y ahora el trabajo menos haha, adiós.~♥

viernes, 6 de septiembre de 2013

Imagíname - Por Mara F. Esteban~

Paso a contarles, esto lo escribió una amiga, y hace tiempo pedí su permiso de poder 
publicarlo en mi blog, pero como siempre, necesito la computadora y casi nunca la puedo usar, pero hoy pude, y tuve la suerte de recordarlo.
Lo quiero compartir ya que es algo muy bonito, me hizo recordar a mi primer amor, y lloré. Es una historia muy linda, paranoica y sencilla, bueno, también es triste, pero vale la pena leer. Espero que les guste tanto como a mí, y le agradezco a Mara que me haya hecho este bonito relato. Gracias. Así empieza.


Mara: Esta historia se la dedico a una persona que en poco tiempo me enseñó dos cosas muy importantes en la vida, que no se necesita la presencia para el amar, si existe la distancia no es motivo para que no exista amor o amistad, y que para que los demás puedan apreciar lo que hago, y quien soy, primero debo apreciarlo y apreciarme yo. 
Con mucho cariño te dedico el siguiente relato, ¡Te quiero mucho, Valentina!.


Primer capitulo: Me dedico.

“Entre las sombras y dolor siempre hay un espacio para el placer cautivo, Imagíname”

Mi nombre es Nata y vengo hoy tranquilamente sentada en esta playa a recordar y finalizar por fin una historia de mi vida. Lo que hoy voy a contar en las hojas de este cuaderno no es una bella anécdota ni tampoco una historia muy bonita, Esto es más bien el relato que yo quiero recordar solo una vez más antes de partir. Quizás a algunos les parezca una historia absurda y hasta estúpida pero la verdad que es un triste recuerdo que guardo en mi mente, un anhelo de algo que no volverá. 
Tenía 17 años cuando todo esto comenzó, me levante una tarde aturdida, la cabeza me daba vueltas y el cuerpo me dolía de una manera indescriptible. Al abrir los ojos y ver que no era mi casa me asuste un poco hasta que vi a mi madre a mi lado y eso mi alivio. 
-¿Dónde estoy?- le dije a mi madre la cual parecía bastante preocupada, ella sonrió y sólo dijo: – Lo importante es que ahora estás bien y nada más, sólo tuviste un pequeño accidente nada serio en verdad -Mi madre era típica persona que todo problema lo volvía más y más pequeño así que no me sorprendería si me decía que tenían que amputarme una pierna o algo por el estilo, hasta que por fin llego el doctor y dijo: 
–Hola señorita ¿cómo se encuentra?, espero que haya amanecido bien – 
 A todo esto yo no era de esas personas positivas que veían todo lo bueno era más una histérica que de una cucaracha hacia un dinosaurio, todo lo contrario a mi mamá así que simplemente deje que el doctor continuara con su charla, 
-Bien señorita le voy a explicar, usted tuvo un pequeño accidente simplemente cayó por las escaleras debido a un desmayo o algo parecido, quizás pueda sentir que no recuerda todo perfecto pero es normal, simplemente los recuerdos volverán pronto con ayuda de los mejores psicólogos de este hospital- dijo queriendo demostrar alguna especie de buena onda que a mí me parecía asquerosa. 
En fin me hicieron un par de estudios y luego me llevaron a casa a descansar. Para mí todo parecía normal no me abombaba ninguna duda de algún recuerdo dudoso ni nada, para mí había solo un deslice de un día común así que preferí no darle demasiada importancia y me fui a descansar. 
Cuando me estaba por ir a dormir había una cosa, una maldita sola cosa que no me dejaba dormir, en su mayoría las veces que me había desmayado era por situaciones de mucho estrés, para esto contare una pequeña parte de mi vida. 
Nací hija de Marcela, mi mamá, quien había sido abandonada por un hombre sin corazón, que la había dejado sola, había sido criada por mis tíos también, porque en muchos momentos de la vida de mi madre, ella había intentado suicidarse, decía que no podía darme la vida que ella tanto quería y que no podía aceptar que la persona que mas había amado en el mundo la dejara sola. Momentos angustiados fueron aquellos cuando yo solo tenia 6 años de edad y no sabia que hacer con una mamá que se estaba muriendo por un hombre que no la merecía. Pero a su vez no había nada que yo pudiera hacer para lograr que ella estuviera bien, así es como pase a vivir mucho tiempo con mis tíos y con ayuda de mucha terapia mi mamá pudo remontar su vida normal. En todo ese tiempo yo extrañaba demasiado a mi mamá y con mis tíos no la pasaba muy bien, cuando mi tía se peleaba con mi tío luego se la agarraba conmigo, mi tío siempre trataba de protegerme pero luchar contra una persona alcohólica como mi tía era demasiado difícil. A parte de ser tiempos difíciles en mi casa lo eran también en la escuela, niños de mi misma edad me trataban como una loca porque no podía acercarme a ellos, sufría mucho y vivía llorando. Pero por suerte a la edad de 10 años después de tanto dolor encontré algo que me podía hacer olvidar todo el dolor y la locura.

Segundo capitulo: El arte de tus bellos ojos negros.

En mis solitarios tiempos de dolor solo había una cosa que me había anestesiado el alma, el arte, como no era muy buena en los deportes empecé a buscar algo que me hiciera bien y me sacara de la realidad, así es como en todos mis cumpleaños pedía lo mismo, temperas, pinceles, acuarelas y todo lo que me ayudara a pintarme otra realidad y ser feliz. No había nada más bonito que abrir mis cajones y empezar a dibujar, horas y horas me la pasaba dibujando, pintando creando, era perfecto escape, todo estaba bien. 
De a poco fui tomando la costumbre de dedicarle mucho más tiempo al arte, así que siempre iba a la plaza cerca de mi casa y empezaba a dibujar todo lo que veía, todo lo que entendía y lo que no, desde la señora que siempre venia a darle de comer a las palomas, hasta el cielo azul que al atardecer se ponía rojizo. Así fue como una tarde la vi, era una tarde nublada de invierno frío y yo, como siempre, me la pasaba dibujando toda cosa que veía, una chica apareció la cual no había visto nunca pasando por ese lugar, llevaba un hermoso vestido azul su pelo era corto y negro al igual que sus hermosos ojos, nunca en mi vida había visto tan hermosa dama en el universo entero, quería hablarle, me moría por hacerlo, pero a la ves no sabría que decirle, ni que hacer.
Pasaron los días y yo seguía mirándola, entonces empecé a dibujarla a lo lejos, a dibujar sus pasos, su andar y le sumaba un poco de imaginación, pues nunca me le había acercado, pero si había algo que alguna ves me había ayudado era la imaginación, hasta que un día algo muy loco sucedió, veía de lejos que ella se acercaba, se acercaba hacia mí, yo no podía creerlo, y en ese momento se sentó a mi lado y me dijo:
- Hola, hace tiempo que te veo acá y me dio mucha curiosidad saber que es lo que tanto dibujas- me dijo con una sonrisa. 
- Emm, nada sinceramente, nada en especial, sólo cosas- le dije muy nerviosa y antes de que emitiera otra palabra me saco el cuaderno y comenzó a ver. 
Ella se impresiono mucho por los dibujos, como si del mismos Picasso se tratara, hasta llegar a la parte de sus dibujos, se hizo un vacío silencioso en el que mis nervios no podía controlar.
Pero ella simplemente me miro, cerro los ojos y me dio un beso, no fue sólo un beso, fue el beso más hermoso que pude haber sentido alguna vez, fue como si nada tuviera sentido, pero que eso tampoco me importara, como si ella hubiera penetrado mi alma y la soledad de mi vida jamás hubiera existido.

Tercer capitulo: Placebo.

Ese gris y triste invierno, ya no era tan gris, ya no era tan triste. En los próximas días mi mente sólo pensaba en ir a la plaza a verla ella, era mi inspiración, mi arte, mi alma gemela. Cantábamos, Dibujábamos y reíamos día a día, el mundo no era una preocupación para nosotras porque éramos felices así, sin sentido, sin un fin, ella era ahora mi anestesia pura, la única que curaba mis males, que escuchaba mi sufrir y lo hacía ver hermoso, que volvía perfecto lo imperfecto y en mis noches alumbraba con su luz todo mi eterno dolor.
Una noche, aquella que recuerdo con mucho anhelo, decidimos ir juntas a caminar, ella dijo que quería llevarme a un lugar especial y así fue como llegamos a una pequeña casa abandonada, no muy lejos de mi hogar. Ella se trepo a las rejas, pego un salto y allí estaba del otro lado de la reja en aquella casa azul. 
-¡Ven, amor!- me grito con su dulce voz, tan preciosa como ninguna y aunque mucho miedo tenia y vértigo me sobraba, ella me daba la fuerza para lograr cualquier cosa, así que mis pantalones doblé para no engancharme, la reja trepe y al otro lado llegué.
-Tengo algo que mostrarte, algo muy importante- me dijo con dulzura, tomo mi mano y me llevo a la parte de atrás de la casa donde una escalera tuvimos que subir, hasta un ventana rota que daba a la vista mas hermosa de a ciudad.
-¡Si que es alto este lugar! – le dije con mucho temor 
-Sí, acá siempre venía con mi hermana a escondernos cuando éramos pequeñas, mi mamá siempre venía muy mal a casa, ella jamás me aceptaba como era, siempre decía que andar con una persona de tu mismo sexo era inmoral y asqueroso, y me pegaba hasta que tratara de entenderlo, y mi hermana al tratar de defenderme, sólo me secuestraba cuando era hora de dormir y me traía a este lugar a contar estrellas, ella decía que el mundo era mucho mas hermoso de lo que yo pensaba y que aunque todo sea malo había que soportarlo porque luego todo se pondría bien, ella era lo único que tenía…- me dijo con lagrimas en los ojos.
-¿Y dónde está ahora? – le pregunté mientras tomaba su mano. 
-Allá en el cielo, junto a las estrellas- me dijo mientras una lagrima corría por su mejilla. -Pero algún día, algún día estaremos juntas, yo iré a verla y estaremos juntas para siempre- agrego mientras rompía en llanto.
En ese preciso momento no sabia que hacer, nunca supe ayudar a nadie, a mí nadie me había ayudado y toda cosa que ella me digiera, ella ya lo sabía, pues ella era quien a mí me ayudaba.
-Pero yo no quiero que te vallas, yo no quiero que te alejes de mí, eres lo único que tengo – le dije a penas pudiendo respirar.
Y ahí fue cuando escuche las palabras mas dolorosas y hermosas del mundo,
-Natalie yo no voy a poder estar para siempre, esto no será eterno y bien tú lo sabes-
-¿Y qué haré cuando nos estés mi bien? ¿Cómo podré seguir sin vos?- le dije casi gritando enferma de no querer perder lo único que había tenido en la vida.
-Imagíname- me dijo y sin que pudiera emitir palabra, me besó.
Sinceramente no sabia que decir, ni cómo reaccionar, podría haberle dicho algo, podría haberle rogado que no se vaya, pero todo se torno loco cuando comenzó a desnudarme. Si pudiera describir lo que viví esa noche, nunca había deseado que un momento jamás termine como ese momento en el que su boca besaba cada parte de mi cuerpo, sus manos se deslizaban sobre mi piel mientras me acariciaba lentamente y me hacía el amor.
Quién diría que esa seria la ultima vez que la tendría junto a mí.

Cuarto capitulo: Confesiones de invierno. 

Al día siguiente, me levanté como todas las mañana a desayunar rápido ansiosa de volver a ver a mi hermosa Anabelle, me prepare y al llegar la tarde fui directo a la plaza a verla, esperé y desesperé, pero ella no llegaba y eso me puso muy inquieta, llegaron las 8 de la noche y sola me había dejado y no tuve mas remedio que volver a mi hogar.
En toda la noche no pude dormir preocupada por dónde estaba ella, ¿y si algo le había sucedido?, ¿y si ya no la volvía a ver?, pero todo comenzó a empeorar. Pasaban los días, las noches y cada ves me quedaba hasta más y más tarde, esperando a mi querida Anabelle, pero ella jamás llegó. Furiosa y deprimida descargaba mi odio en el psicólogo gritando y pateando como si ya nada quedara, como si sintiera que ella se había ido.
Cuando de repente algo sucedió, lo que fue para mí la noticia más dolorosa que pude haber recibido.
-Ven, necesito mostrarte algo Natalie- me dijo el psicólogo como si fuera que algo muy malo había ocurrido.
Me llevo a otro salón y saco de un escritorio una caja que decía N&A, el miedo que sentí en ese momento no se podía comprar y fue un peor cuando me contó lo sucedido.
-Mira Natalie, te voy a ser sincero, veo que no avanzas en el proceso, quizás esto te ayude a recordar- me dijo preocupado, y al abrir la caja sentí escalofríos de todo lo que vi. Fotos, cartas, todas de Anabelle y mías. Sinceramente no supe como reaccionar, ¿me estaban investigando?, ¿acaso es una broma cruel? Y lo más loco era que las fotos eran momentos pasados con Anabelle pero no podía recordar haberlas tomado. 
-¿La recuerdas?- me dijo el psicólogo como si la conociera más que yo.
-Por supuesto, es mi novia Anabelle- le dije, y después de un incómodo silencio me hizo sentarme y me dijo:
- Pensé que podrías recordar, mira Natalie, no sé cómo decirte esto, pero Anabelle sabes que no la estaba pasando bien en su vida y ella falleció hace dos meses–
Fueron minutos de quedarme muda sin poder decir nada, me levanté y le dije: 
-Usted está mintiendo, yo lo sé, yo la vi hace una semana, ella estaba bien ella, estaba conmigo, ella jamás podría dejarme-, y así fue como tome mis cosas y entre a correr y correr lejos hasta llegar a la casa embrujada de la noche tan anhelada, me tire al piso llore y patee, no podía ser verdad, yo no estaba loca, yo la había visto yo la había besado.
Pasó el tiempo, no volví a mi casa en dos semana aturdida por el dolor de mi alma, acaso, ¿era verdad lo que me había dicho? Acaso, ¿yo había enloquecido?.
Después de muchos días pensando, fui al hospital, quería reiterar el hecho, así que pregunté por el nombre de Anabelle Cielo, pero su respuesta no fue agradable, realmente había fallecido, se había suicidado.
Demás esta decir que el dolor fue eterno no podía dormir, ni pensar como podía aceptar una realidad que tanto me dolía, una realidad en la que yo no creía, o que quizás no quería creer, hasta que un día… Recordé.

Cuarto capítulo: realidad dentro de tu nube de aerosol. 

Todos los recuerdos, todas las cosas que había pasado desde que me recuperé, yo ya las había vivido, ¿había estado soñando todo este tiempo?, por fin recuerdo, por fin recuerdo lo que pasó, antes de caer, antes de desmayarme yo discutía con ella, me decía que era hora de irse, sabía que todo terminaría, así que si lo hizo as,í que se fue lejos ahora recuerdo todo pero… Si ella murió hace dos meses, lo sé, todo ese tiempo estuve en coma, pero entonces ¿por qué no la recordaba? ¿Por qué había vuelto a conocerla? Y lo más importante ¿Por qué podía yo verla?.
Esas preguntas estuvieron en mi cabeza por meses, no podía entenderlo, no quería hablar, ni salir de mi hogar, no creía en fantasmas, pero en este momento dudaba de todo, así que, sin más vueltas decidí ir a ver a mi psicólogo y contarle toda mi realidad.
-¿Yo la vi Doctor, yo la vi como me puede explicar esto?- le dije entrando desesperada a su consultorio.
-¿Natalie, qué pasa? Por favor toma asiento- me dijo preocupado por mi forma de actuar.
Y después de explicarle la situación y llorar y llorar,  me concentre y le dije:
-¿Estoy loca Doctor?- Se saco sus lentes me miro y me dijo la razón que marco absolutamente toda mi vida:
-Hay veces que el cariño que uno tiene por una persona esta mucho mas allá de lo que nosotros pensamos, nuestra mente será rápida pero no le gana a nuestro corazón, lo que a vos te pasó no es porque estás loca, simplemente fue el anhelo de tener a alguien que vos ya tenías pero que no recordabas, y ese cariño que vos le tenías Anabelle hizo que toda tu mente modificara la realidad y con ayuda de los recuerdos lograra un placebo, una anestesia para tu alma y esto querida, esto es porque acá se demuestra que no se necesita tener a una persona para sentirla cerca, ningún amor estará para siempre y son esas cosas las que perduraran el cariño es lo que hará que nunca te olvides de ella, hoy empieza una nueva vida ya viviste junto a ella ahora te toca vivir sin ella, lo lamento.- 
Esa fue la ultima vez que vi al doctor y después de darle un fuerte abrazo decidí partir a mi hogar para empezar una nueva vida. 
Después de todo mi vida dejo de ser tan mala, me recibí en la facultad de arte, fui una profesora que muchos respetaron, conseguí una linda casa en la que soy feliz con mi plantas, mi arte y demás, pero podría jurar que mi amor por ella perdurara para siempre. 

Quinto capitulo: a centímetros de tus alientos.

Y así es como hoy, a la edad de 96 años vengo a contarme a mi misma esta historia a recordarlos buenos momentos a comprender la locura de mi alma, si bien nunca logré ser tan feliz como lo había sido con ella, tuve una buena vida, logré mis sueños y puedo decir que hoy me voy en paz.
A pesar de todo lo que viví tu voz no se me fue nunca de la memoria, tu sonrisa sigue presente día a día en mi vida y tus ojos siempre alumbraran mi camino seguro, siempre vivíamos soñando juntas y pensé que jamás podría lograrlo, pero logré, logré imaginarte, viví en mi realidad y sinceramente sólo puedo decirte que te ame presente como lejana y que ahora ya es tiempo, mi amor, ya es hora, ya te siento, ya te alcanzo, me voy, me alejo para verte a ti y conocer a tu hermana, me voy junto a las estrellas y la galaxia, me voy para ya no volver y por fin no tener que imaginarte más, ahora viviré mi realidad. 
Te Amo Anabelle, buenas noches, ya te alcanzo, espérame, y mientras tanto que ya llego… Imagíname.
Fin.

jueves, 25 de julio de 2013

Sonrisas Puras.~ (:

Quisiera darte un regalo por cada sonrisa pura que has sacado en mí, de mi corazón, de mi alma, de mi ser...

¿Qué son las sonrisas puras? Así le llamo yo a las sonrisas que salen de lo más profundo de las personas, aquellas sonrisas que cuando las recuerdas, proceden a crear otras nuevas, y se mantienen para toda la vida.

He tenido muy pocas, hasta que apareciste tú, y me llenaste la vida de ellas.
Recordándolas, viviéndolas y presintiéndolas. Soy feliz, y tú me hacés feliz.

Gracias. 

Pensé todo ésto, mientras caminaba bajo la lluvia y conversaba contigo.
Te amo.~
♥

lunes, 6 de mayo de 2013

Delicada esperanza.~♥

Tendida en el suelo, se la veía inconsciente y adolorida. En el entorno que se encontraba, además de oscuro y con aspecto lúcido, se podía percibir más de una sensación negativa. Pocas cosas había a su lado y apenas se veían. La luz tenue de la luna traspasaba los sucios y polvorientos cristales de las escasas ventanas de aquél sitio, mientras una brisa helada acarició su rostro paulatinamente hasta que logró despertarla.
Su cuerpo fatigado hizo lo posible para lograr ponerse de pie, asustada trato de forzar la vista e indagar su alrededor en busca de respuestas. Vio que en uno de los degradados muebles se hallaba una vela apenas usada, una pequeña caja de fósforos abierta y un papel arrugado con garabatos. Difícil era ver con claridad si decía algo en el. Tomó un fósforo que había fuera de la caja, cerro la misma y prendió la pequeña cerilla. Sujetó la vela con la otra mano y la acercó para encenderla. Al finalizar, agitó el palillo y lo lanzó al piso, mientras el escaso humo se dispersaba en la pobre área.

Los muros mohosos, manchados y agrietados, el suelo chillón de madera un tanto podrida y salida de lugar, provocaba que el caminar sea inseguro. La única puerta de la habitación estaba posada en el piso despedazada por doquier. Podía oír su propio latido, verlo a través del pulso, la flama de la vela iba al compás de la melodía que creaba su corazón. Cada paso que daba, modificaba su ritmo cardíaco, y a su vez a la pequeña llama. Pasó por arriba los trozos del portón y salió de aquél raro cuarto.
Infinitos corredores totalmente vestidos de negro, el silencio abrumador paseaba por sus oídos de manera invisible, pero aún estremecedor. Espantada pensó en su vida, su futuro, todo lo que ella conocía y creía real.

Eligió ir por el lado izquierdo, tratando de acertar con el medio correcto para poder salir de allí, de aquella putrefacta residencia, que todavía no tenía idea de cómo había aterrizado. Cada movimiento era dudoso y a pesar de poseer una fuente de luz, el color anaranjado en las paredes, como tal ocaso en el fin de una tarde ardiente, no era lo suficiente para sentirse protegida. Temía tropezarse o toparse con algo inesperado, algo que no supiera cómo manejar.
Mientras se adentraba en las profundidades desoladas, más pasillos aparecían y tenía que elegir, y lo hacía al azar o por una vaga intuición. Pero los resultados de algo bueno eran nulos, no comprendía absolutamente nada de lo que le estaba sucediendo. Gritó para comprobar si había alguien, aunque solo el eco le respondió, persistió varias veces hasta que su garganta no pudo más. Con los ojos nublados por las lagrimas, saladas como el inmenso océano, siguió en silencio su impreciso camino, establecido por la fuerza que la llevó hasta ahí. Se encontró de a poco con una gran cantidad de papeles esparcidos por todo el suelo. Algunos rotos, otros sanos y arrugados. Más adelantes, lapices quebrados, todos dañados, excepto uno y decidió tomarlo y guardarlo en uno de los bolsillos de su pantalón. Luego lapiceros, explotados, manchando el suelo de tinta azul, igual que el cielo mientas anochece, y unos cuadernos destrozados. Recogió hojas de uno, el más estable de todos y lo enrolló para que entrara en su otro bolsillo. No sabía por qué tanto útiles esparcidos, y maltratados. Pero por alguna razón quiso tomar algunos.

La zona cada vez más estrecha y deformada. La vela se iba consumiendo con el transcurso de las horas. Partes de la cera derretida caían, igual que el agua en las cataratas, sobre su mano. Le dolía, pero intentaba no otorgarle importancia alguna, ya que sin ella no tendría nada de iluminación.
El sonido de unos susurros, comenzaron a viajar a través del viento helado, chocando al final de los oídos e hizo que un escalofrío se paseara con ímpetu por su figura, de pies a cabeza. Con la sacudida la mecha casi se apaga, mientras el viento se convertía en una ráfaga bastante intensa, obligando a que pisara más duro y cubrir con su mano libre la pequeña llama con la vaga ilusión de que no se acabara.
Luchaba contra la espesa brisa, los temblores y sus latidos, todo hacía danzar a la pequeña fuente de energía. Cerró los ojos y se detuvo a pensar.

¿Qué estoy haciendo? ¿A dónde voy? y ¿Por qué?

Pero no obtuvo ninguna respuesta, se sentó en el húmedo y mohoso piso, como se sientan los indios, a su lado vertió un poco de la cera caliente en el suelo y colocó la vela allí mismo, se quitó las partes de cera que tenía en su mano, luego sacó el lápiz, las hojas y comenzó a escribir sin cesar todo lo que sentía, en lo que pensaba, de la vida y de las personas que le importaba. Y en su cabeza muchas canciones aparecían y las comenzaba a tararear, a silbar, a sentir.
Cada expresión, salía del corazón y era transportada a la hoja gracias a los útiles, luego comenzó a trazar garabatos hasta que tomaban forma de flores, animales, rasgos de ojos y más.
Las letras se mezclaba entre los dibujos. Se distrajo y empezó a ser más positiva, se dio cuenta que por lo menos aún seguía con vida, que lo estaba intentando y conservaba algo de energía para continuar.
La luz empezó a distorsionarse con suavidad, pero cada segundo que pasaba, su intensidad aumentaba y más brillante se volvía la luz. Miró la pequeña y vigorosa flama, estaba frenética, tambaleándose de un lado a otro, al igual que las hojas de los árboles cuando el viento las choca. Comenzó a sentirse una presencia bastante perversa, miró a su alrededor, pero nada. Dejó el lápiz a un lado, guardo sólo las hojas escritas en su bolsillo, quitó de la superficie la vela y se levantó para seguir caminando, aunque ya estaba muy cansada, hizo lo que pudo.

Los murmullos en la brisa, diciéndole que tenga cuidado, que no se rinda. Sonaban como las voces de las personas que quería, de quienes había anotado y pensado hasta hace unos minutos. Siguió las voces que le hablaban, lo mejor que pudo, pero aún así, algunas cosas las hacía a su modo y no cedía lugar a la terrible fatiga que la atormentaba, ni a la idea de fracasar, que la asustaba, tratando de ubicar el pasadizo que la saque de esa triste pesadilla. Pero la cera caliente, lo poco que quedaba de vela, el dolor físico y los sentimientos de miedo y augurio no ayudaban, aunque tampoco la detenían.
Ella seguía por los susurros, que creía que eran sus seres queridos y por ella. Esas eran sus únicas razones, sus únicas justificaciones para avanzar. La pequeña llama, cada vez era más débil, aunque todavía le quedaba tiempo para que se consumiera en totalidad. Era tenue, como el cielo, cuando el sol se va ocultando, para que saludemos a la luna. Hasta que pasaron otras horas y ya su cuerpo no podía, todo eso no fue lo suficiente. Comenzaba a tropezarse, a faltarle la energía, el aliento y los buenos pensamientos.
Decidió descansar, otra vez, en el suelo, apoyó su espalda en la mugrienta y degradante pared, con sus piernas estiradas a lo largo del pasillo podrido. Y descansó.
Descansó tanto que cuando quiso ponerse de pie, ya no pudo. Fue ahí donde se dio cuenta que ya no podía, y se rindió. Cerró los ojos y se tranquilizo, decidió que se quedaría allí, sentía que ya había gastado, anteriormente, muchas fuerzas, cuando despertó en aquél cuarto, ya estaba agotada desde entonces.
Su reflexión y su tranquilidad fue muy corta. Sintió otra vez esa helada y perturbante existencia. Abrió los ojos y preguntó:

- ¿Hola? ¿Hay alguien?-pero el eco contestaba de manera inquietante.
- ¿Hola?-volvió a decir, pero fue, casi, como para sí misma.
- Hola...-repitió igual, en voz baja.

Un rostro sin rasgo traspasó los muros en los que ella que se encontraba recostada, y en el oído le susurró:

- Adiós.-Y sopló el fuego de la vela, extinguiéndola. Se asustó y gritó con todo su ser y se puso en posición fetal, abrazando sus piernas con firmeza y ocultando su cara entre las rodillas. La poca energía vital que le quedaba, se fueron con los alaridos de terror, como se va el aire de sus pulmones. Terminó de desplomarse en el suelo, el humo subía, mientras una lagrima caía del rostro de la joven y las delicadas voces dejaron de escucharse, junto a los latidos que veíamos a través del pequeño fuego. Pero ya todo había finalizado para ella.


Hizo lo que pudo, pero aveces no basta y la vida nos gana. Sólo hay que saber perder. Perder todo menos la esperanza, eso es lo último que se olvida. Porque saber que lo intentaste hasta el final,
llena más que no haberlo hecho, quedarte mal y con la duda.
Pero siempre volver a intentar, fracasar o que te vaya mal en algo,
no significa que con todo va a ser así.




No dejar que las cosas de la vida te ganen en todo.
Caerse no importa, levantarse sí. 


"Tened siempre presente la debilidad humana: es de vuestra naturaleza caer y cometer faltas."
"Cometer un error y no corregirlo es otro error."~♥

viernes, 26 de abril de 2013

Como me marcaste, amor.~♥

Si tuviera que recordar cómo era todo, entre vos y yo, diría que fue lo más dulce que el mundo me otorgó.
Las cosas más lindas que jamás nadie me volvió a mencionar, siguen, y seguirán, haciendo que quiera volver el tiempo atrás. Hubo sueños que ambas compartíamos, cosas como vivir juntas y estar con nuestro amigos. 

Esas charlas locas hasta altas horas de la madrugada, escuchándote hacer música era algo que me encantaba. Fue con una de tus palabras, que sentí por primera vez, mariposas en la panza. Nadie pudo alcanzar, esa sensación  que me provocabas con sólo saludar, todas esas noches en las que únicamente te quería abrazar. Pero nunca más pasó y ya no va a pasar.

Hace meses que empecé a recordarte, la duda, la casualidad, la mentira o la verdad, me van a matar. Me hace mal. Cada vez te pienso más y sé que no tuvimos un buen final, creo que fue porque el tiempo nos mezcló la oportunidad. Acepto que yo también me equivoqué, lo sé, estuve muy mal, pero debías de entender, que, todo era nuevo y raro para mí, y simplemente quería estar con vos y hacerte feliz.

Tuve miedo, mucho y no lo supe manejar, saber que dudé de vos me hace enojar, y también por eso sé que hoy no te tengo acá. Cómo un pequeño cambio, no planeado, modificó todo en lo que estuvimos creando.

Unos pocos conflictos fueron apareciendo, y esta historia se volvía un triste cuento.
De esa manera te alejé de mí, sin darme cuenta, te perdí.
Te despediste de esa hermosa, y única, manera que tenías de hablar, palabras que hasta hoy en día mi mente no puede borrar.

Cuantas cosas me faltaron decirte, tantas cosas que me faltaron contarte, tanta cosas que me hiciste sentir y que sólo unas pocas te pude decir.
Después de despedirte de mí, te despediste de la vida, del mundo que nada más vos conocías. Y jamás volví a saber de vos, como era de esperarse, era obvio, luego de tal episodio.
Te pedí que no lo hicieras, y me pediste perdón por eso, y lo único que me dejaste fueron estos recuerdos... Y en mi corazón un gran hueco.




Espero que de aquél lado te esté yendo bien, y te escribí esto para que sepas, no sé cómo, que no te olvidé.

Como te dije; Te amé, te amo y te amaré.~♥